Día 69 – 73: Kampot y Kep

Qué hacer en Kampot
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Día 69

Vuelta a tierra firme

Tras la despedida, nos toca volver de Koh Rong, haciendo el camino inverso (ferry+bus), para llegar a Kampot; nuestro siguiente destino. Contra todo pronóstico, el traslado va a ser algo más duro de lo esperado...

Como ya os había contado, la noche de nuestra despedida se nos ocurrió probar los perritos calientes de un local de ingleses. Pues a la hora de volver a casa para dormir tranquilamente y disfrutar nuestra última noche en la isla, empiezo a tener retortijones raros (no había notado nada en toda la noche...mi cuerpo se estaba reservando lo mejor para el final).

La cosa empieza a complicarse nada más llegar al hotel, donde tiro la cena y cosas que ni sabía que había comido. En fin, de la cama al váter toda la noche; un váter compartido entre 10 personas, que ni siquiera tiene los muros hasta el techo, es decir, que todo lo que ocurre dentro se oye por toda la casa.

Al final, conseguimos dormir 3 horas (los dos, porque hice un gran esfuerzo para que Héctor no se perdiera nada de lo que estaba sucediendo).

Cuando suena el despertador no puedo ni moverme. La intoxicación o lo que fuera que me ha poseído, me ha dejado hecha polvo. Menos mal que me hice la mochila anoche. Héctor recoge el resto de cosas, mientras apuro los minutos en la cama, viendo a través del tiempo.

Me incorporo, me calzo las dos mochilas sin saber ni cómo estar de pie y con las pocas fuerzas que me quedan, nos despedimos de nuestros anfitriones, tan majos como siempre.

La espera al ferry y el trayecto en el mismo, se hacen de lo más eterno. Por suerte, mi cuidador improvisado encuentra un alma caritativa que nos regala un sobre de suero asqueroso (no basta con que tengas náuseas, además tienes que beberte un líquido que te da más) que se convertiría en mi compañero de viaje de hoy.

No se cómo, llegamos al muelle de Sihanoukville. Encuentro un banco donde tumbarme y esperamos poco más de 20 minutos a nuestro bus a Kampot. Por suerte, el líquido infernal parece cumplir su misión y empiezo a encontrarme mejor; mejor estomacalmente hablando. Sigo pareciendo un fantasma atormentado. 

El vehículo es un mini-bus, más viejo que los dos juntos y sucio como el que más. Pero cogemos sitio en la primera fila y vamos bastante cómodos. Cuando ya parece que vamos a salir de la ciudad (con el bus lleno) paramos y recogemos a más personas, que acaban sentadas en el pasillo de bus. Mochilas apiladas por todas partes, una pierna por aquí, una cabeza por allá, y arrancamos.

Tardamos casi 3 horas en llegar a Kampot, sin ningún incidente mayor. Las carreteras son un desastre y las humaredas de polvo son constantes, pero los paisajes de Camboya que vamos descubriendo, siguen enamorándonos y sirven como distracción a nuestro lamentable estado.

Kampot es un pueblo pequeño y encontramos enseguida nuestro hostel. Cogemos nuestra llave y aterrizamos en la cama. No nos podemos creer que lo hayamos logrado, viendo el panorama de esta mañana.

Traslado a Kampot
El panorama en el bus

Día 70

Volviendo en mí

En la pequeña ciudad de Kampot, reina un ambiente de tranquilidad, que atrae a cientos de mochileros, pero hay poco que ver. El paseo del río, sus casitas coloniales y el mercado central. La mayor parte del atractivo se encuentra en los alrededores y debemos desplazarnos en moto.

Salimos a desayunar y dejamos 5,5 kg de ropa sucia en la lavandería que está al lado del hotel. Como no estoy al 100% aún, la idea es tomarnos el día con tranquilidad, dar un paseo por el centro y descansar. Pues a los 10 minutos de estar desayunando alquilamos una moto al dueño del local, ya que nos convence de que hay poco que ver en la ciudad para pasar todo un día. Y como parece que mi desayuno se queda donde debe, decidimos irnos de excursión.

Nos trazamos un recorrido para ver las plantaciones de pimienta, famosas de la zona, y visitar la ciudad vecina de Kep, conocida por ser la ciudad de los cangrejos (gastronómicamente hablando).

Todavía no hemos conducido una moto en Camboya, pero parece una zona tranquila, sin demasiado tráfico. El inconveniente principal es el estado de las carreteras.

Recorremos unos 20 minutos de baches y piedras, acostumbrándonos a la circulación camboyana, y cogemos el desvío hacia las plantaciones. Ahora empieza lo bueno: 45 minutos de polvo, baches y tierra, nada de asfalto.

A pesar de las pésimas condiciones de la ruta, el paisaje nos tiene totalmente embobados. Cruzamos pequeñas aldeas rodeadas de arrozales y plantaciones. Vacas, gallinas, perros y demás animales campan a sus anchas. Los niños nos saludan al pasar y el ritmo de la vida se ralentiza por momentos.

Qué hacer en Kampot

Qué hacer en Kampot

qué hacer en Kampot

Después tendremos que deshacer todo el camino para seguir por la carretera "principal", pero vale totalmente la pena.

Finalmente, llegamos al recinto de "La Plantation", una de las plantaciones más famosas de la zona que ofrece (según hemos leído) un tour gratuito y degustaciones de sus productos. Dejamos la moto y nos adentramos en el cuidado recinto.

Hay muchísima vegetación, atravesada por un camino de piedra que nos dirige hacia la recepción/tienda principal, de arquitectura típica Camboyana. Una casa de madera oscura, emerge entre el brillante verde de la vegetación y las altas plantas de pimienta. En la parte de abajo, al final del valle, se ve el lago que hemos pasado al venir, y en la parte de atrás montañas.

Nos reciben dos empleados locales muy alegres, que nos invitan a esperar en los cómodos sillones de la casa, a que empiece el siguiente tour en inglés.

Esperamos algo más de 15 minutos, disfrutando el paisaje y viendo cómo van llegando más turistas (franceses sobre todo) al lugar. El tour en sí, dura casi media hora y conocemos las plantaciones, mientras el guía nos va explicando los procesos de plantación y recolección.

A la vuelta, degustamos todos los tipos de pimienta que se producen en la granja: negra, roja, blanca y salada. Los más valientes acaban sudando del picor. Yo, con mi estado delicado me limito a oler los frascos.

Otra visita exitosa y, además, gratuita. Así da gusto hacer turismo y conocer cosas nuevas.

Qué hacer en Kampot
La Plantation Kampot
Kampot plantaciones
Tipos de pimienta
Qué hacer en Kampot
Nuestro guía
Qué hacer en Kampot
Nuestras pintas

Deshacemos parte del camino recorrido y paramos a mitad del camino, en el lago, donde hay un restaurante improvisado de comida Khmer (local), para reponer fuerzas después de pasearnos bajo el sol.

Logramos salir a la avenida principal de una pieza y ponemos rumbo a Kep. De repente el asfalto no nos parece que esté tan mal. Tardamos casi otros 40 minutos hasta llegar al Crab Market de la costa de Kep. Cientos de sombrillas y toldos improvisados, hacen las veces de techo para el mercado. En el agua hay varias mujeres recogiendo los cangrejos atrapados en una especie de cestas flotantes.

En un lado están los puesto de marisco fresco (fresco por el hielo que le ponen) y de cangrejos, y en el otro los bares improvisados donde te preparan la comida que compras sobre una barbacoa. Ya hemos comido, pero tampoco tenemos intención de probar marisco, vistas las consecuencias del día anterior.

Seguimos por la carretera que bordea el mar, hasta la playa de Kep. Hay pequeños resorts, cafeterías y personas locales y turistas, disfrutando de la playa o la sombra de los árboles del paseo.

Como no me he repuesto del todo todavía, la energía se me empieza agotar en nuestras últimas horas de excursión y decidimos volver a Kampot. Igual, con la visita de las plantaciones ya se nos ha ido casi todo el día.

A pesar de todo, hemos aprovechado bien el día.

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Así nos reciben en Kep
Qué hacer en Kampot
Crab Market Kep
Qué hacer en Kampot
Crab Market Kep

Día 71

Descanso y mercado de Kampot

Esta mañana, el que no se encuentra al 100% es Héctor. Entre los dos no hacemos uno. Por lo que decidimos tomarnos el día con calma. Trabajamos por la mañana y a medio día vamos a conocer el mercado de Kampot. Hasta ahora, apenas hemos visto nada del centro de la ciudad.

El mercado es un edifico rectangular, de techos bajísimos, por el que se extienden entre la penumbra, pasillos estrechos con todo tipo de productos. Todo los productos que se puedan necesitar están aquí, en los puestos organizados por tipos. Conseguimos llegar hasta el centro del mercado y un par de veces nos perdemos en las calles entre la ropa y los productos de hogar y menaje.

No vemos ningún turista. Algunos locales se nos quedan mirando; la mayoría nos ignoran.

Hay personas trabajando, otras durmiendo en su puesto y otras comiendo en pequeños taburetes (imposibles para nuestras piernas). Es increíble cómo tienen todo "organizado" en tan poco espacio.

Salimos a la luz del día y nos acercamos al centro, al lado del río, donde hay más restaurantes y bares. Acabamos comiendo unos noodles (muy baratos) en un local dudoso, lleno de ingleses (la mayoría bastante deteriorados). Efectivamente, en la misma ciudad no hay gran cosa que ver aparte del mercado y la rotonda gigante dedicada al durian. Parece que su atractivo principal es su ambiente relajado.

Volvemos al trabajo, en el bar/jardín del hostal, que es la única zona donde el Wi-Fi funciona decentemente.

Qué hacer en Kampot
Mercado Kampot
Qué hacer en Kampot
Interior del mercado

Día 72

Parque Nacional de Bokor

Decidimos reservarnos el último día en Kampot para ver el Parque Nacional de Bokor.

Montamos en nuestra moto y ponemos rumbo al parque, según las indicaciones del GPS. La carretera está fatal, pero no hay demasiado tráfico, y después de 20 minutos llegamos a la entrada del parque donde, soprendentemente el camino está en perfectas condiciones.

No sabemos exactamente hasta dónde hay que llegar para conocer los puntos de interés, pero nos disponemos a subir por la única vía que se adentra en el parque. Conforme empezamos a ascender por las curvas, la vegetación a ambos lados se hace más densa y la temperatura desciende.

Excursión Kampot
El movido camino hasta Bokor Hill

El camino es incierto, pero podemos ver en el mapa que van a ser unos cuantos kilómetros de ascenso. Por lo menos la carretera está bien asfaltada y las vistas desde la misma son inmejorables.

Cientos de curvas ascendentes nos llevan a nuestra primera parada. Tardamos 40 minutos en llegar a la estatua de un buda sonriente, de colores llamativos, sentado en la cima de uno de los salientes de la montaña. Desde el llano donde está situado, podemos disfrutar de las vistas de la costa y hasta donde nos alcanza la vista.

Excursión Kampot
El colorido buda
Excursión Kampot
Vistas desde la cima

A pocos metros de la colina encontramos las ruinas del Black Palace o antigua residencia del rey Sihanouk, construido, en su momento, con madera y ladrillo. Parece básicamente una casa abandonada, nada del otro mundo. De hecho, si no fuera por los detalles de madera del exterior ni siquiera sabríamos que es antigua.

De todas formas el entorno es espectacular y nos perdemos por el sendero que las rodea.

 

Qué hacer en Kampot
Lo que queda del palacio
Bokor Hill Kampot
Interior abandonado
Qué hacer en Kampot
Sendero

Continuamos por la carretera camino a Bokor Hill. 10 minutos nos separan de la cima y el circuito de "atracciones" principales del parque. Hay un checkpoint con un mapa gigante del recorrido circular de la cima. Intentamos aclararnos con el mismo y ponemos rumbo a Popokvil Waterfall, ya que parece ser el punto más lejano del acceso.

La carretera que lleva a las cascadas parece sacada de una película post-apocalíptica. Vemos edificios abandonados (aparentemente) a lo lejos, obras sin actividad y lo que parecen granjas o plantaciones, pero no vemos apenas personas.

Llegamos al parking del acceso a Popokvil. Hay una caseta con una chica durmiendo en el interior, un señor de seguridad que parece que estaba haciendo lo mismo y un chico que nos cobra la entrada (0,5$ por persona). En el interior hay un gigantesco restaurante preparado para recibir a cientos de personas que no tienen pinta de llegar y en el patio hay varias mesas para hacer picnic.

El río y el salto de agua se encuentran a pocos metros de distancia. Cruzamos el río que, en esta época, lleva poco agua y descendemos por uno de los lados de la cascada. Las piedras son rojizas y parecen talladas en rectángulos encajados a mano.

El entorno es muy bonito y la cascada digna de ver.

Qué hacer en Kampot
Bokor National Park Kampot

Seguimos varios kilómetros por la carretera fantasma, siguiendo el mapa del recorrido, y tras un rato largo divisamos varios edificios y un buda dorado sobresaliendo desde alguna de las cimas de la montaña. El paisaje, aparte de las vistas y la naturaleza, es bastante surrealista. Hay edificios sin acabar, otros acabados pero vacíos con una estética rarísima, otros en ruinas y en medio algún templo budista.

Decidimos acercarnos al templo budista y la estatua de buda dorada que se ve a lo lejos. Dejamos la moto en el "parking", que a la vez hace de mirador.

A la derecha hay un pequeño templo dorado, a pocos metros del acantilado. Las vistas no pueden ser mejores, pero hace bastante viento y andar por el borde para tomar fotos nos da algo de vértigo. Aún así aprovechamos el enclave para recrearnos con la cámara.

Detrás del templo encontramos la estatua de buda dorada que habíamos visto de la carretera.

Qué hacer en Kampot
Vistas espectaculares
Qué hacer en Kampot
Nótese el viento en mi pelo

Qué hacer en Kampot

Qué hacer en Kampot
Buda dorado

Al otro lado del parking, unas escaleras de piedra, llevan a la Pagoda de Sampov Pram y, por su estética nos trasladamos casi a Nepal. Reina el silencio y el ambiente es de paz total.

Qué hacer en Kampot

Volvemos a las andadas. El hambre empieza a acechar y, como siempre, hemos salido sin provisiones. Pero en nuestra primera parada, en el buda azul, hemos visto varios puestos de comida, por lo que nos acercamos al último punto del recorrido para disponernos a bajar.

La última parada es la iglesia abandonada, cuya estructura quedó como el recuerdo del periodo colonial francés. Otra vez, el entorno salpicado por los raros edificios nos parece cuanto menos irreal. La iglesia en sí está ubicada en una colina al lado de la carretera, y emerge entre la vegetación y el verde de la montaña.

La piedra oscura y rojiza, ya está tomada, en algunos puntos, por la vegetación y los años de abandono. En el interior hay un altar y la imagen nos resulta bastante inquietante (da bastante yuyu).

Bokor National Park Kampot
Iglesia abandonada

A nuestra vuelta, pasamos por dos hoteles enormes que, por lo visto, están en funcionamiento. Comenzamos a bajar y llegamos a los puestos de comida. Es algo tarde, pero por suerte todavía están abiertos. Conseguimos pedir un plato de comida a una de las señoras porque tiene un panel con fotos.

Igualmente, nos sirve otra cosa diferente: Noodles de arroz, nadando en un caldo amarillento junto con alguna verdura y cubiertos de una salsa espesa amarilla que huele sospechosamente a pescado. Pero tenemos hambre y la combinación no sabe nada mal.

Saciados y satisfechos con los descubrimientos de hoy ponemos rumbo a Kampot por la eterna carretera de montaña.

Día 73

A la espera del autobús

El autobús que hemos contratado para llegar hasta Siem Reap, no nos recoge hasta las 21:00 y debemos dejar la habitación a las 11:00 de la mañana, por lo que no tenemos más remedio que empaquetar y coger sitio en el bar del hostal.

Por suerte, es un local enorme con muchas mesas, enchufes, Wi-Fi y buena comida. Un buen lugar para trabajar.


En la agencia en la que compramos los billetes nos dijeron que nos recogerían entre las 8 y las 9 de la noche, por lo que, sobre las 7, decidimos pedir la cena. El bar está abarrotado y tardan una eternidad en traernos la comida. A las 19:45 nos traen los platos y a las 19:50 escuchamos como alguien grita, en busca de los dos pasajeros del bus a Siem Reap.

Salimos corriendo, empaquetamos nuestras cosas, nos ponen la comida para llevar (con lo buena que estaba) y montamos en una furgoneta de 10 asientos.

Empezamos a dar vueltas, recogiendo a más gente, hasta estar embuchados en los asientos del mini-bus. El organizador se baja, nos da las gracias por contratarles y justo antes de cerrar la puerta creemos escuchar que debemos ir en este vehículo durante hora y media, hasta llegar a la autopista.

Menos mal que, cuando compramos los billetes, hicimos especial hincapié en si íbamos a tener que cambiar de bus, y nos dijeron que no. ¿Qué les costaba explicarnos que los buses grandes no llegan hasta Kampot?

Total que a las 22:00 nuestro conductor se detiene en una cuneta a la espera del bus grande. 5 minutos después nos estamos subiendo al monstruoso vehículo, dispuesto con camas en el interior. Nos espera una noche muy larga.

Qué hacer en Kampot
Nosotros esperando el bus

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