Día 57 – 59: Delta del Mekong y despedida de Vietnam

Mekong Ho Chi Minh

Día 57

Delta del Mekong

Habíamos estado barajando la idea de conocer el delta del Mekong por nuestra cuenta; desplazarnos hasta allí y pasar un par de noches en uno de sus pueblos, pero finalmente decidimos contratar una excursión de un día. Estamos demasiado cómodos en nuestro hotel de Ho Chi Minh.

Contratamos la excursión en el centro de la ciudad. A las 8 de la mañana estamos allí esperando nuestro bus y a las 8:30 nos recogen.

Ponemos rumbo a la ciudad de My Tho, que se encuentra a casi 2 horas de Ho Chi Minh. Justo antes de llegar hacemos nuestra primera parada en una fábrica de textiles hechos de fibra de coco y bambú. Suena interesante.

Llegamos a la entrada, nos cuelgan una tarjeta con un número del cuello y nos guían como a ganado a las sala que tenemos asignada. "¡Room number 5!", no para de gritar una señorita que es la mitad que nosotros. Le falta una vara y hacer sonidos para que nos movamos más rápido.

Tampoco sabemos a qué vienen las prisas. Lo único que podemos hacer es reírnos.

Total, que llegamos a la sala blanca; una especie de aula decorada con diferentes productos hechos en la fábrica en cuestión. En el momento en el que estamos todos sentados empieza el espectáculo: otra señorita muy entusiasmada empieza a vendernos producto por producto. Desde la bufanda elástica con 13 posiciones diferentes a los calzoncillos de fibra de bambú que no hace falta lavar en 2 meses. Que le den al proceso de fabricación.

Las risas y la incredulidad son generalizadas. El recital acaba con la señorita con la toalla para el pelo enrollada en la cabeza y la manta multiusos colgando de sus hombros. Digno de ver.

Delta del Mekong

Por supuesto, para salir de allí, debemos pasar por la tienda. Un único pasillo que pasa entre todas y cada una de las estanterías. No hay escapatoria.

Siempre hay alguna al que le poseen las ganas irrefrenables de gastar dinero y esperamos fuera casi media hora a que todo el mundo salga del laberinto.

Seguimos camino, ahora si, al puerto de My Tho para comenzar nuestro recorrido por le Mekong. Nos montamos en una barca relativamente larga con bancos de jardín como asientos. Nos paseamos 10 minutos por el río y hacemos nuestra siguiente parada. Una granja de abejas. ¿Por qué? Para que compremos más cosas por supuesto.

Vemos los panales de abejas y nos sientan en mesas redondas para servirnos te con miel y unos snacks de cacahuete muy ricos. No acabamos nuestro vasito de té cuando nos traen los productos que venden. Miel, bálsamo de miel, los mismos cacahuetes que nos acabamos de comer etc.

Excursión Mekong

Delta del Mekong

Volvemos al barco y paramos otra vez a 2 minutos de allí, en una pequeña "fábrica" de dulces de coco. Probamos y nos invitan a comprar. Llevamos demasiados minutos sin gastar dinero. 

Continuamos a pie hasta el único sitio en el que no nos intentan vender nada. Nos sentamos en varias mesas en medio de la selva, al lado de uno de los pequeños canales que salen del Mekong, y nos sirven una degustación de diferentes frutas. Cerramos la visita con 10 minutos de música tradicional de la zona, en directo.

Nos acercamos a pie hasta el embarcadero del canal y nos montamos en grupos de 4 en una pequeña barca para pasear por el estrecho cauce. No se ve nada en particular. Mucha vegetación, desagües y alguna casita en medio de las palmeras. El agua es sospechosamente marrón, aunque el guía nos ha intentado vender que el Mekong está super limpio.

En los 10 minutos que dura el recorrido, nos cruzamos con barcas vacías que acaban de dejar a sus turistas y nos gritan al pasar para que dejemos propina. Alguna incluso saca los billetes para que veamos que debemos dejar bastante.

Estamos llegando al punto de parada y nuestros barqueros dejan de remar para ver que sacamos de las billeteras. Hacemos un bote con los billetes pequeños que encontramos y nos bajamos con la misma sensación de billetera andante de siempre.

Es mejor no darle más vueltas al tema y pensar que simplemente es una actitud de necesidad, pero las formas tan descaradas y maleducadas la verdad que nos provocan sentimientos encontrados.

Excursión delta del Mekong

Delta del Mekong

Ponemos rumbo a una de las islas del río para comer. Un par de restaurantes, una especie de tirolina y una granja de cocodrilos nos esperan. Comemos, damos una vuelta para confirmar que no hay nada para nosotros y nos sentamos en el muelle a disfrutar de las vistas del río. Por lo menos el café está bueno.

Antes de emprender nuestro camino de 2 horas de vuelta a Ho Chi Minh, paramos en el templo Vinh Trang. Tenemos 20 minutos para ver el lugar más bonito que hemos visitado hoy. Nos reciben 3 estatuas gigantes de un buda sentado, otro de pie y otro reclinado. En el centro, un templo precioso rodeado por un jardín de bonsáis. Nuestro tour acaba por todo lo alto.

La excursión no nos salió demasiado cara y tampoco teníamos todas nuestras expectativas puestas en ella, así que nos dejamos llevar y pasamos un buen rato. Seguramente fuimos los únicos que no se dejaron algún dinero extra en las tiendas.

Delta Mekong

Delta Mekong

Día 58

Cámara y vida nocturna

A partir de esta tarde seremos 4. Llega nuestro amigo Juan de Taiwán para pasar el fin de semana con nosotros y conocer Ho Chi Minh. 4 personas del mismo pueblo reunidas en Vietnam.

Por la mañana, como siempre, llegamos tarde al desayuno y aprovechamos para trabajar. A pocos metros del hotel encontramos una señora que sirve café en un puesto de neumáticos. Buenísimo.

Probablemente es una de las cosas que más vayamos a echar de menos de Vietnam; el café, que tan raro nos parecía al principio. Algo tendrá...

A medio día vamos a la tienda de Nikon para que nos den el veredicto del servicio técnico. ¡La cámara está arreglada y como nueva! Además nos cuesta bastante menos de lo que nos habían dicho al principio. Yo que la daba por perdida y resulta que por menos de 16€ la han reparado. ¡Menos mal!

Nos llevamos la cámara tratándola como si se fuera a romper de mirarla y buscamos un sitio para comer. Volvemos al hotel y nos preparamos para salir. En unas pocas horas llega nuestro amigo, dispuesto a conocer la ciudad.

A las 19:00 nos encontramos los 4 en el lobby del hotel. Es a la vez raro y familiar, encontrarte con alguien a quien conoces desde hace años en un entorno que nunca hubieras imaginado. Las reflexiones nos duran poco y nos dirigimos directos al centro para conocer algo de la vida nocturna de esta enorme ciudad.

En Ho Chi Minh es la primera vez que utilizamos el servicio de la aplicación "Grab", con la que, en vez de solicitar un taxi, pides una moto para que te lleve al sitio indicado por un precio cerrado. Así, nos hemos podido mover entre el centro y el hotel por apenas 20 céntimos el trayecto, viviendo en primera persona la locura del tráfico del centro.

Lo único que hay que hacer es dejarse llevar, disfrutar de la brisa, no asomar las extremidades y no fijarse en lo cerca que pasan unos vehículos de otros.

Cenamos y nos ponemos al día. El movimiento, las luces y los sonidos se van multiplicando en las calles principales dirigidas al ocio nocturno. Encontramos de casualidad un bar en la décima planta de un hotel donde tenemos unas vistas increíbles de la ciudad y el bullicio a nuestros pies, y pasamos horas hablando y contando anécdotas. Se disfruta más cuando se disfruta con amigos.

Mekong Ho chi Minh

Ho Chi Minh Mekong

Hacemos unos cuantos intentos por encontrar algún lugar donde bailar un rato pero muchos sólo son para público local y otros no nos gustan por la música. Decidimos entrar a uno con música en directo y resulta ser un bar dirigido a público homosexual, de lo que nos damos cuenta a los 10 minutos de entrar.

Después de hacer unas cuantas bromas sobre la situación, somos los que más cantan y bailan del local (el grupo que toca es muy bueno), pero visto que no cuadramos en el ambiente acabamos siguiendo nuestro camino.

Cerramos la noche re-cenando un Banh Mi. Conforme avanzan las horas la cantidad de "personajes" se multiplican (hay extranjeros que se toman demasiado en serio esto dela vida nocturna) y decidimos volver al hotel.

 

Día 59

Nos despedimos de Vietnam

Descansamos lo que nos apetece (hasta ahora nos habíamos levantado para llegar al desayuno antes de las 9) y nos despertamos para ducharnos y salir a comer.

Nuestros compañeros de viaje temporales ya están en el centro. Pedimos dos motos para encontrarnos con ellos allí, para aprovechar lo que queda de nuestro último día en Vietnam.

Siempre que nos movemos de un sitio en el que estamos a gusto nos entran las dudas y la "pena", por decirlo de alguna forma. Es una sensación constante de incertidumbre; dejamos lo que ya conocemos para adentrarnos, otra vez, en lo desconocido. Hay que volver a pensar en empaquetar, trasladarnos y cambiar cuando lo que tenemos en ese momento es muy cómodo.

Pero sabemos que la aventura se trata de eso; seguir avanzando hacia lo desconocido para convertirlo en parte de nuestro pasado y nuestras experiencias.

Comemos en el food market de Ben Thanh; un recinto con pequeños puestos de comida y bebida donde se pide y se recibe la comida de los diferentes sitios en la misma mesa. Cada uno pedimos lo que nos apetece y nuestra mesa se va llenando de comidas de todo tipo. Acabamos llenísimos, listos para un café.

La "sobremesa" se extiende y se nos hace algo tarde. Decidimos ir al Skydeck, a ver el atardecer desde lo más alto. Llegamos, pagamos la entrada y subimos a la planta 49 del edificio Bitexco de Ho Chi Minh, el edificio más alto de Vietnam. Disfrutamos de las vistas 360º del mirador y vemos el espectacular atardecer sobre la ciudad desde la cafetería. La ciudad se va iluminando y el movimiento y la densidad del tráfico no hacen más que aumentar.

Está claro que vamos a echar de menos este país que tanto nos ha aportado y en el que tanto hemos aprendido.

No hemos podido elegir mejor nuestra primera parada en esta ruta que, en realidad, no ha hecho más que empezar.

Han sido 2 meses muy intensos que han pasado volando y en los que hemos podido conocer Vietnam de norte a sur; sus increíbles paisajes, su gente y su gastronomía. Su tráfico estresante y sus arrozales. Su café, sus karaokes y su lógica inexistente. Un país que nos ha conquistado y que recordaremos como el inicio de nuestra nueva vida viajera.

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