Día 50 – 52: Mui Ne

Qué hacer en Mui Ne
¡Vota este artículo!
[Total: 4]

Día 50

Ya no tenemos suerte con los buses

Que buenos tiempos aquellos en los que comenzábamos nuestro viaje y la suerte siempre estaba de nuestro lado. Ahora nos llevamos un tortazo tras otro, pero como seguimos sin tener prisa, nuestros ánimos siguen como el primer día.

Digo esto porque tardamos 8 horas y utilizamos 4 vehículos diferentes para recorrer los 150 kilómetros que separan Dalat de Mui Ne.


A las 12 en punto estamos preparados en el lobby del hotel para que nos recoja nuestro transporte. La chica de la recepción consulta su móvil y nos lleva hasta la esquina de la avenida principal, porque nuestro transporte está a punto de llegar.

Para resumir, esperamos 1 hora y cuarto en medio del tráfico, en la esquina de la avenida. A las 13:15 llega una pequeña furgoneta, tiran nuestras mochilas en la parte de atrás y nos dicen que nos llevan a nuestro autobús. Llegamos a la otra punta de la ciudad, cuando el hotel se encontraba a apenas 2 minutos de la autovía que hay que coger para ir a Mui Ne. En fin; no tenemos prisa.

Nuestras mochilas vuelan de la furgoneta al bus y nos disponemos a escoger asiento-cama. El autobús es muy viejo, pero apenas somos 8 pasajeros para 36 camas, por lo que vamos anchos y cómodos. La cosa no pinta mal, después del retraso.

Cómo llegar a Mui Ne
Todo va bien

A las 14:15 el autobús empieza a salir de la ciudad y en el momento de pasar el peaje y salir a la autovía, se detiene. Tanto el conductor como el "organizador" se bajan. Sale muchísimo humo de la parte de atrás del vehículo. Tardan 5 minutos en "arreglar" el problema y continuamos.

Queremos pensar que el bus aguantará hasta Mui Ne, pero el ruido que hace el motor no es nada tranquilizador.

10 minutos de trayecto y el motor se detiene en una cuesta. Vuelven a arreglarlo. Recogemos a dos personas más como si nada pasase y continuamos. Conseguimos acomodarnos y descansar, pero nos despertamos con el autobús deteniéndose. Esta vez es la definitiva y no llevamos ni una tercera parte del camino.

Conductor y compañero se bajan, van a la parte de atrás e intentan arrancar. Nada.

Empiezan a hablar entre ellos y por teléfono. Todo esto sin dirigirnos la palabra o intentar explicarnos lo que pasa.

Cómo llegar a Mui Ne
Hasta aquí llegó el bus

En vista de que nadie se mueve, decido bajar a buscar un aseo. Estoy a punto de explotar. Resulta que el autobús nos ha dejado tirados en medio de la nada y tengo que entrar al aseo de una farmacia. Cuando vuelvo a salir uno de los chicos me hace señales indicando que, evidentemente, no vamos a seguir.

Los únicos extranjeros somos nosotros y una chica inglesa, y al ver nuestras caras de resignación nos pasan un móvil, desde el que una señorita nos explica lo evidente y nos dice que debemos esperar, por lo menos, 1 hora.

Ya son las 3 de la tarde y estamos muertos de hambre, pero lo único que encontramos es un salón de billar donde lo único que ponen son bebidas. Nos tomamos algo y conversamos con la chica inglesa. 1 hora y media, 6 cervezas, 2 bolsas de cacahuetes y 1 paquete de galletas saladas después, nos avisan.

Hay un mini bus esperándonos. Vamos a recorrer las 3 horas que quedan encajados entre los asientos de esta lata de sardinas. Por lo menos avanzamos.

Extrañamente, el autobús grande se había detenido justo antes de la peor parte del camino. La autovía se convierte en un camino de cabras que serpentea en subidas y bajadas por la montaña. Hay más baches que asfalto en condiciones y el nuevo conductor tiene una prisa vital por llegar a Mui Ne.

Aquí es donde empiezo a arrepentirme de haber tomado cerveza. El camino se convierte en una experiencia tortuosa por las condiciones de la carretera y las irrefrenables ganas de hacer pis. Menos mal que las vistas son bonitas.

Tras 1 hora y media de curvas y frenazos, paramos en medio de la selva, en una especie de restaurante, situado enfrente de un lago. Una vez aliviados, podemos disfrutar del increíble paisaje y paz del lugar, que nos hace olvidar la odisea del trayecto y comprar algo para comer.

Ya se está haciendo de noche y conseguimos dormirnos con el traqueteo de la furgoneta (con cabezazos contra el cristal incluidos). Otra hora después se nos ocurre mirar el GPS del móvil, estamos muy cerca pero el bus se dirige más hacia el sur, a una ciudad más grande. Creemos que dejarán a algunas personas aquí y después retrocederán por la costa hacia Mui Ne.

La primera parte es correcta, pero en medio de la ciudad nos hacen cambiar de furgoneta. ¿¡Por qué!?

Por lo menos, este último transporte nos deja en la puerta del hotel (por que lo pedimos a gritos) 20 minutos después. Y parecía fácil el traslado de hoy.

 

Día 51

Dunas, oleaje y rusos

Mui Ne parece un lugar tranquilo pero muy turístico. Anoche nos dimos un paseo por la carretera que va pegada a la costa y ni siquiera pudimos encontrar un camino hacia la playa.

Todo está tapado con restaurantes y hoteles. Pudimos intuir la playa en la oscuridad, a través de las terrazas de los locales dispuestos para los rusos. No entendemos el atractivo que le encuentran a este lugar pero lo definiríamos como destino de costa para la gente que no le gusta la playa o para los aficionados al surf.

Descansamos lo que nos apetece y nos disponemos a descubrir los (pocos) lugares de interés de la localidad. No tenemos prisa, porque sabemos que no nos llevará todo el día visitar los alrededores de Mui Ne.

Alquilamos una moto en el hotel, desayunamos y nos dirigimos hacia el norte por la costa. Por fin conseguimos ver el mar y cuanto más nos alejamos del centro, más accesos vemos a la playa; una playa que no nos atrae ni por el oleaje ni por la suciedad del agua.

No tenemos ninguna expectativa y sabemos que no vamos a pasar dos días tirados en la arena.

Qué hacer Mui Ne
Fisherman Village Mui Ne

Disfrutamos de las vistas (y el olor) del puerto pesquero y seguimos camino al valle de Fairy Stream. Encontramos la entrada, aparcamos la moto y nos dicen lo que tenemos que pagar. No nos apetece mucho pagar por la turistada del día (aunque sea poco) y seguimos camino a las dunas rojas/Red Dunes.

Llegamos, aparcamos la moto, esta vez por un precio razonable, y nos dirigimos hacia las gigantescas montañas de arena rojiza. Subimos a la primera colina y podemos apreciar todo el paisaje de dunas, algunas llenas de pisadas, otras totalmente intactas.

Nos adentramos en el paisaje de arena y vegetación, y disfrutamos de las vistas desde lo más alto. No somos conscientes de lo que puede llegar a cansar pasear por la arena hasta que intentamos andar cuesta arriba. Menos mal que está nublado.

Apenas nos cruzamos con dos personas y aprovechamos para dar saltos y hacer el tonto por los acantilados de arena.

Qué hacer en Mui Ne

Qué hacer en Mui Ne
Dunas rojas

Satisfecho nuestro hambre de exploración y a punto de la deshidratación, volvemos al restaurante en el que hemos dejado la moto, compramos agua y nos reponemos unos minutos.

Volvemos hacia el centro y decidimos hacer otro intento en Fairy Stream; esta vez por la parte de arriba. Parece que hay dos entradas al río y, efectivamente, conseguimos dejar la moto y entrar sin pagar. Quien dice entrar, dice bajar al valle y pasear por el riachuelo que hace las veces de corriente de agua y sendero.

El agua apenas nos llega a los tobillos y es justo lo que necesitamos después del ejercicio de las dunas.

El río está rodeado de vegetación y formaciones y barrancos de tierra arcillosa. El paisaje es bonito y pasear por el agua se hace ameno. Después de 10 minutos de caminata y de cruzarnos con varias decenas de turistas, llegamos al punto de entrada que habíamos visto esta mañana.

Unos metros más adelante hay un señor sentado, dentro del río, en una silla de plástico. Hay que pagar entrada (poco más de 50 céntimos) para poder ver el siguiente tramo.

Ya que hemos llegado hasta allí, pagamos y seguimos con el paseo. Las paredes de piedra y arcilla a partir de aquí son más altas, y las formaciones más impresionantes. Se parece mucho a lo que ya hemos visto pero con más turistas.

Qué hacer en Mui Ne

Qué hacer en Mui Ne
Fairy Stream Mui Ne / riachuelo

Qué hacer en Mui Ne

Andamos el tramo que nos falta y volvemos sobre nuestros pasos. Hemos dejado la moto en la otra punta, donde el salto de agua se convierte en el río por el que andamos.

Al final la visita ha valido la pena y nos dirigimos en dirección contraria por la costa para descubrir el otro lado. Pasamos nuestro hotel y seguimos hacia la otra punta de la bahía. Los carteles y comercios rusos no hacen más que multiplicarse y nos cuesta bastante decidirnos por un restaurante para comer. Resulta bastante regular y caro.

Olvidamos el chasco de la comida (no siempre se puede acertar) y seguimos hasta la punta de la costa, donde nos encontramos con un muelle de piedras y el tramo de playa más practicable que hemos visto en el día de hoy. A pesar del mal tiempo hay varias personas haciendo surf.

Pensábamos ver el atardecer en las dunas blancas de Mui Ne, pero se encuentran a casi una hora del centro y se nos ha hecho tarde. Ya hemos tenido dunas suficientes por hoy.

Acabamos el día con sensaciones encontradas. Hemos disfrutado nuestras paradas pero Mui Ne no es uno de esos lugares a los que volveríamos.

Qué hacer en Mui Ne

Día 52

Nada que ver

Llueve muchísimo todo el día y lo único que podemos hacer es trabajar. Menos mal que vimos todos los puntos importantes ayer.

Confirmamos nuestro transporte a Ho Chi Minh para la mañana siguiente con las dos "encargadas" del hotel que no entienden palabra de inglés. Durante la transacción una de ellas nos regala una sandía (se ve que le sobran). No sabemos cómo reaccionar, pero damos las gracias y nos volvemos a la habitación con nuestro ticket y la pieza de fruta.

Mui Ne

Estamos empezando a ser conscientes de que nuestro recorrido por Vietnam está llegando a su final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba