Día 47 – 49: Descubriendo Dalat

qué hacer en Dalat
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Día 47

Sol y cambio de hotel

Llegó el día de cambiar de hotel y por fin hace buen tiempo. Desayunamos (creo que nos hemos vuelto adictos al café vietnamita) y recogemos nuestras cosas.

El hotel nuevo (donde pasaremos otras 3 noches) se encuentra en la otra punta de donde nos encontramos, pero mucho más cerca del centro. Cogemos un taxi que nos deja en el callejón que lleva a la entrada (¡a la primera!) La zona es mucho más bonita y está cerca del río.

Al final del callejón vemos una casa blanca de dos plantas, con balcones. Hacemos el check-in y la habitación es perfecta; amplia, luminosa, nueva y con dos camas dobles. Mejor imposible.

Se nos ha hecho algo tarde, por lo que decidimos visitar uno de los templos a las afueras de la ciudad. Paramos un taxi para que nos lleve. En menos de 2 minutos salimos del tráfico del centro y empezamos a recorrer la carretera que asciende por la montaña. Las vistas son preciosas y divisamos un mirador para parar a la vuelta.

El templo budista Linh Phuoc, se encuentra a 8 kilómetros de Dalat y desde el parking ya podemos ver que su fama es merecida. Nos esperan templos y pagodas recubiertas de mosaicos de cerámica y cristal de colores.

Bajamos del taxi y le decimos al taxista que no nos espere. El recorrido con taxímetro nos ha parecido algo caro e intentaremos volver por otro medio.

Lo primero que vemos es uno de los templos, rodeado de la enorme figura de un dragón hecha de más de 12.000 botellas de vidrio. La escultura parece emerger y desplazarse por las aguas del estanque central. Es tan impresionante la decoración de las paredes, techos, muros y tejados que no sabemos dónde centrar la mirada. El conjunto en sí nos parece espectacular.

En el centro del recinto se alza la pagoda de 7 plantas, en cuyo interior se encuentra una campana de bronce de más de 8 toneladas; considerada la más grande y pesada de Vietnam.

Es costumbre que los visitantes escriban sus deseos en un papel, que después se pega en el exterior de la campana. A continuación se toca 3 veces y se coloca un incienso en el altar que hay enfrente para mandar hacer llegar las peticiones a Buda.

Qué hacer en Dalat

Qué hacer en Dalat

Qué hacer en Dalat

Subimos a la primera planta, alrededor de la pagoda y entramos en el templo principal, que nos deja boquiabiertos. Más colores y mosaicos adornan las paredes, balcones y columnas de la sala. En el centro, nos recibe una estatua de Bodhisattva, rodeada de decenas de estatuas más pequeñas.

La misma imagen se erige en el exterior, pero ésta tiene una altura de 18 metros decorada con más de 600.000 flores (con su correspondiente título de récord del mundo).

Nos aseguramos que lo hemos visto y revisto todo, damos un último vistazo a la imagen de semejante espectáculo y nos ponemos a andar hacia la carretera principal.

Qué hacer en Dalat

Qué hacer en Dalat

Encontramos un vegetariano en el que nos hinchamos a arroz y verduras de todo tipo por 1€ por persona. Intentamos preguntar a los dueños por la estación de tren o el autobús local, sin éxito. Seguimos andando y a los 10 minutos un taxi se para a nuestro lado.

Negociamos un precio cerrado con él para que nos lleve al centro. Hacemos una parada técnica para contemplar las vistas de Dalat desde lo alto de la carretera y paramos en el centro. Tomamos un café delante del lago, damos un paseo y acabamos el día visitando las extrañas estructuras del parque/centro comercial de Dalat.

No conseguimos que nadie nos asalte para ofrecernos alguna excursión en moto. Tendremos que organizar las visitas para mañana por nuestra cuenta.

Qué hacer en Dalat

Día 48

Road trip en scooter

Conseguimos levantarnos relativamente pronto para alquilar una moto en el hotel y empezar con nuestro recorrido improvisado por los alrededores de Dalat, cuyas paradas van a ser:

  • Templo Chua Van Tuc
  • Elephant Waterfall
  • Linh An Pagoda
  • Telecabina de Robin Hill
  • Truc Lam Temple
  • Datanla Waterfall

Primero de todo compramos nuestro desayuno. Ya hacemos como los locales; paramos delante del puesto en cuestión con la moto y pedimos sin bajarnos.

Ponemos gasolina y salimos de la ciudad. Atravesamos un pequeño pueblo y aparecemos entre plantaciones de flores y fresas. Paramos en una cafetería con vistas y desayunamos, disfrutando del sol de la mañana y las vistas. El día promete.

La verdad es que hemos aprendido a disfrutar del momento del desayuno más que de cualquier otra comida en nuestro viaje. Es de esas cosas que en nuestra rutina diaria apenas teníamos en cuenta, ni compartíamos. Ahora, es el rato en el que más tiempo pasamos conversando, planificando y viendo el tiempo pasar.

Seguimos camino hacia la montaña. Mares de pinos altísimos y vegetación se extienden hasta donde nos alcanza la vista. Hacemos una parada en un mirador improvisado, donde ya hay varios turistas disfrutando del paisaje.

Recorrido en moto Dalat

Continuamos por la carretera y, tras 20 minutos de camino, comenzamos a descender hacia nuestra primera parada: el templo Chua Van Tuc, cuya estatua principal se ve desde lo alto de la carretera. Cuando llegamos estamos prácticamente solos. Se trata de un recinto pequeño: el templo principal, la estatua blanca de unos 15 metros alzándose desde el centro y varias estatuas de buda situadas en los diferentes rincones del jardín.

De hecho, es una de las paradas que añadimos por casualidad. No habíamos leído nada sobre el templo en ninguna parte, pero nos parece un lugar digno de visitar y mencionar.

Qué ver en Dalat

Volvemos a la carretera, que no deja de descender. Nos rodean valles verdes, plantaciones y lagos. Hacemos una parada en una plantación de café dispuesta para los turistas, con balcones que se extienden encima del valle. Conseguimos entrar sin tener que consumir nada, para hacer unas fotos.

Tras casi 30 minutos más, llegamos al parking de Elephant Waterfall. Compramos la entrada (menos de 1€) y dejamos la moto donde nos indican. A lo lejos se oye el rugido del agua y lo que nos recibe en la entrada principal, de hecho, es el mismo salto de agua. Estamos en la parte de arriba de la cascada.

El salto de agua es gigante y lo que nos espera abajo es más que impresionante. Empezamos a bajar por las escaleras de piedra y rocas dispuestas como sendero, rodeado de una barandilla improvisada de metal. El primer tramo es sencillo e incluso divertido, pero los últimos 50 metros se vuelven más resbaladizos.

Ya no hay barandilla y tenemos que pasar entre rocas mojadas por la constante lluvia de la cascada. Incluso pasamos sobre un tronco mal tirado de bambú que hace de puente entre las rocas afiladas. Hay barro y resbalamos varias veces, pero llegamos al río sin caernos.

qué hacer en Dalat

Qué hacer en Dalat

Nos quedamos alucinados con la fuerza del agua y la impresionante imagen. Apenas ha 3 personas más, así que aprovechamos para hacer las fotos que queramos. Volvemos a ascender por el mismo camino y nos cruzamos con una decena de turistas que se disponen a bajar. Hemos llegado a buena hora.

A 100 metros de allí se encuentra la Pagoda Linh An que, de hecho, se ve desde el parking en el que dejamos la moto.

Una estatua de Lady Buddha, de más de 20 metros se sitúa al lado del templo principal. Por desgracia está en obras y cubierta de andamios.

En el templo central hay 5 estatuas en color y diferentes altares. Suena música instrumental de fondo y sólo se oye el cantar de los pájaros. Incluso hay varias personas durmiendo en las galerías que rodean el edificio. La paz es total.

Paseamos por el jardín y llegamos a la parte de atrás, donde encontramos el Happy Buddha sobre el que tanto habíamos leído. Al final de una escalera de piedra y arropado por árboles tan altos como él, nos espera esta figura metalizada y de color azulado. Como su nombre indica es el buda más sonriente y feliz (aparentemente) que hemos visto hasta ahora.

Una de los puntos positivos de Dalat es que durante las semana hay poco turista extranjero y los puntos interés están tan alejados unos de otros que no encontramos grandes aglomeraciones de gente. Los fines de semana la ciudad se llena sobre todo de vietnamitas.

Linh An Temple Dalat

Satisfechos con nuestros primeros descubrimientos, ponemos rumbo hacia Dalat otra vez. Tardamos 45 minutos en llegar a la ciudad y elegir un restaurante donde comer.


La primera parada de la tarde es el Telecabina de Robin Hill, que atraviesa el valle y nos deja en la entrada del templo Truc Lam. Pasamos 15 minutos flotando sobre el valle y la ciudad.

Qué hacer en Dalat

Subimos hasta el templo (al que también se puede acceder por carretera) y recorremos los jardines y pagodas. Se trata de un complejo budista de meditación, con un gran recinto que acaba en las orillas del lago Tuyen Lam. No tardamos demasiado en visitarlo, ya que está atardeciendo y el servicio de telecabina para a las 16:30.

Salimos a la carretera y seguimos unos 3 kilómetros hasta nuestra última parada: Datanla Waterfall. El sol está cayendo y apenas se cuela entre las copas de los árboles. Se nota el fresco y la brisa de la montaña.

Tenemos 1 hora para visitar estas cataratas. Conseguimos comprar las entradas y recorremos el sendero a pie.

Existe la opción de llegar hasta Datanla Waterfall en una especie de carro sobre raíles tipo Bobslide que pasa entre los árboles como una montaña rusa y te deja en el lugar exacto de la catarata.

Nos pareció divertido pero algo caro. De hecho, pagamos una quinta parte (1,2€ por persona) por hacer el recorrido a pie.

El punto de la catarata y el recorrido entre las rocas que descienden por la selva nos parece bonito, pero después de Elephant Waterfall somos difíciles de impresionar. Además, se nota que el recinto está mucho más enfocado al turista, con restaurantes, tours de rápel, decoraciones indígenas raras y estatuas para los amantes asiáticos de lo cursi.

Qué hacer en Dalat

Volvemos ya de noche al hotel con la sensación del trabajo bien hecho. Menos mal que decidimos no contratar una excursión.

Día 49

Adiós Dalat

Intentamos alargar nuestra estancia en Dalat una noche más, ahora que empezamos a disfrutar de la ciudad, pero no hay disponibilidad en nuestro hotel. Mañana nos vamos a Mui Ne.

Pasamos la mañana trabajando y para comer nos vamos al centro, para descubrir a pie las calles que todavía no habíamos visto. Encontramos la zona de restaurantes y cafeterías, llamada "walking zone", en la que, por primera vez, vemos más extranjeros que locales.

Nos damos el lujo de pedir comida occidental (no por el precio sino por el hecho en sí) y disfrutamos de la puesta de sol en una de las cientos de cafeterías del centro.

Nos habría gustado quedarnos un poco más en Dalat, pero igualmente nos vamos con la sensación de haber descubierto una buena parte de lo que tiene que ofrecer. La añadimos a nuestra lista de destinos favoritos de Vietnam.

Qué hacer en Dalat

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