Día 41 – 43: Nha Trang

Qué hacer en Nha Trang
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Día 41

Nos vamos de Hoi An

Nuestra despedida real de Hoi An fue ayer, así que pasamos la mañana en el hotel trabajando y recogiendo todas nuestras pertenencias que, poco a poco han ido invadiendo la habitación.

Aún a pesar de llevar 2 semanas en el hotel, debemos dejar todo vacío a las 12 en punto; es temporada baja pero no en el hotel de Ms. Flower. Por lo menos tiene el detalle de invitarnos a comer y a la 13:30 nos preparan unos noodles con verduras que nos saben a poco.

(No podéis juzgarnos) Una vez terminamos nuestro pequeño plato de fideos (el detalle es lo que cuenta), cogemos las bicis por última vez y nos pasamos rápidamente por el puesto de Banh Mi. Realmorzamos por 1,5 €... ¿Con estos precios como no vamos a aprovechar para comer todo lo que nos apetezca?

Tomamos un café en el lobby, del que nos hemos apropiado, y esperamos a nuestro autobús hacia Nha Trang.

A las 17:45 nos recoge un coche para acercarnos al bús. Nos despedimos de Ms. Flower y del personal, con foto incluida y tomamos asientos (camas) en nuestro octavo sleeping bus.

Nos esperan 11 horas de carretera.

Qué hacer en Hoi An

Día 42

Primeras impresiones de Nha Trang

Tardamos exactamente 11 horas en llegar a Nha Trang. A las 5:15 de la mañana nos despiertan a base de gritos y nos hacen bajar del autobús. Como siempre, taxistas en busca de carne fresca se abalanzan sobre nosotros. Hemos aprendido a ignorar o dar largas (de buena forma), y pronto nos dejan en paz.

Entramos en uno de los gigantes hoteles de la ciudad, pedimos wifi para encontrar nuestro camino y ponemos rumbo a nuestro hostal. Según el GPS vamos a tardar 10 minutos en llegar.

El camino no se hace tan pesado con las mochilas porque no ha amanecido aún y la temperatura y la brisa del mar hacen más llevadero el esfuerzo.

Estamos a apenas unos minutos de nuestro albergue cuando pasamos por un callejón y avistamos la playa por primera vez. El cielo está empezando a teñirse de naranja y no podemos dejar pasar la oportunidad de ver el amanecer (ya que estamos despiertos).

Llegamos a la gigantesca avenida del paseo marítimo, cruzamos entre el tráfico y nos sentamos en el muro que separa la arena de la explanada. No nos esperamos la cantidad de gente que vemos. Los vietnamitas aprovechan la buena temperatura del alba para empezar el día haciendo ejercicio. Hay personas bañándose, otras estás corriendo o haciendo ejercicios de estiramiento y algunos simplemente disfrutan de las vistas.

Nunca habíamos visto esta parte del país y de su gente.

Qué hacer en Nha Trang
Amanecer en Nha Trang

A las 6 llegamos a nuestro hostal, cuya entrada apenas ocupa 1 metro de ancho de la acerca. Es la primera vez que vamos a dormir en una habitación compartida de 6 literas.

Efectivamente, tal y como nos temíamos, todavía no podemos ocupar nuestras camas. Un chico nos dice que debemos esperar hasta las 14:00. Es decir, habiendo dormido apenas unas horas (y mal), sudando, cargados con todas nuestras cosas y con nuestros estómagos pidiendo combustible, tenemos que esperar 8 horas.

Resignados, dejamos nuestras cosas en la mini recepción y subimos a la sala común de la cuarta planta, por la estrecha escalera de caracol. Todo esto por iniciativa propia, ya que el muchacho parece bastante bloqueado (o dormido, no sabemos) no nos ofrece ninguna alternativa que quizá tampoco nos podía dar por el reducido espacio de las instalaciones del edificio.

Llegamos a la última planta. Hay un cuarto que parece la lavandería y otro en el que hay taburetes y mesas llenas de botellas de cerveza vacías. Nos colocamos en el banco de madera sin saber muy bien qué hacer y vemos el tiempo pasar.

Por suerte, a las 7 se nos ocurre bajar a preguntar si podemos usar algún aseo. Se ve que el turno ha cambiado y una chica sonriente nos dice que nuestras camas están listas. ¡Milagro! (Tampoco se le había ocurrido a nadie subir para avisarnos)

Nos lleva a la primera planta, abre una de las puertas con cuidado y nos señala nuestras literas. Los demás ocupantes todavía duermen. Usamos el baño, colocamos nuestras cosas como podemos y nos metemos cada uno en su cubículo a descansar.

Cada cama tiene sus paneles de separación, cortinas, enchufe, luz y una taquilla debajo para guardar el equipaje y trastos en cuestión.

Llevamos apenas unas horas durmiendo cuando empieza a oírse movimiento y gente hablando sin preocuparse por los que todavía descansan. 3 de las 6 personas que estamos en la habitación se van. Aprovechamos para ducharnos y prepararnos para explorar la ciudad.

Salimos del hotel y en nuestro cuarto o quinto intento por alquilar una moto, estamos tan cerca ya de los lugares que queremos ver que decidimos pasar el día a pie. Acabamos andando más de 5 kilómetros para ver un templo y una iglesia.

Pasamos primero por la iglesia pero resulta que cierra a medio día, por lo que seguimos camino hasta la Pagoda Long Son por la enorme avenida transitada. Visitamos el templo principal y rodeamos el edificio para subir a la colina en la que se encuentra la gran estatua de buda que vemos asomarse por encima de los edificios.

Templos Nha Trang

Qué hacer en Nha Trang

Después de una subida y unas cuantas escaleras llegamos a la figura que espera sentada en su monte. No hay nadie, excepto 4 mujeres que están jugando a las cartas y quieren vendernos incienso.

Sorprende que, con la cantidad de rusos que hay en el centro de la ciudad, estemos solos. Las pocas personas que nos hemos cruzado en el camino eran locales.

Volvemos sobre nuestros pasos para visitar la antiquísima catedral de piedra que ya habíamos pasado. No somos muy de iglesias, pero ésta nos resulta diferente y bonita. Pagamos la entrada y nos quedamos un rato sentados en los bancos del patio principal, viendo a las hordas de chinos hacerse fotos desde todos los ángulos y en todas las posiciones posibles. Además, estamos algo elevados sobre el nivel del mar y la brisa nos mantiene cautivos en la sombra.

Qué hacer en Nha Trang

Ponemos rumbo al hostal; nuestros cubículos nos esperan. Al anochecer salimos en busca de un restaurante. Hay tantos lugares y ninguno parece convencernos. Incluso nos hablan en ruso en varias ocasiones para intentar captarnos como clientes. El tráfico es denso, hay luces de colores por todas partes y los rusos van y vienen por las deterioradas aceras del centro. Desde luego este no es nuestro ambiente.

Día 43

Playa y templos

Aunque Nha Trang no vaya a ser de nuestras ciudades más recordadas de nuestra ruta, decidimos hacer lo mejor de nuestro segundo y último día aquí.

Salimos a hurtadillas de nuestros habitáculos y nos ponemos a andar por las calles de la ciudad. Volvemos hacer intento de alquilar una moto y esta vez tenemos suerte a la primera. Hay varias motos aparcadas delante de un spa, con un cartel con los precios de alquiler y un número de teléfono. Tenemos suerte y el dueño anda cerca para atendernos.

Pagamos, nos dirigimos en busca de una gasolinera (es lo primero que hay que hacer siempre) y seguimos la carretera hacia el sur de la ciudad. Hemos leído que hay unas playas a 25 kilómetros, alejadas del alboroto del centro. Conseguimos salir de la ciudad ilesos y nos incorporamos a la autovía que nos llevará directos a nuestro destino.

La segunda parte del recorrido bordea la montaña y podemos disfrutar de las vistas de la bahía desde lo alto. Pero cuando volvemos a descender para incorporarnos a la carretera que bordea la playa Bai Dai, de punta a punta, no encontramos más que asfalto y construcciones.

La carretera es eterna y a ambos lados no se ve más que tierra y resorts a medio construir. La absoluta nada hecha cemento y adornada con césped y árboles.

Intentamos acercarnos a algún punto con civilización, pero la autovía sigue derecha hacia ningún lugar. En un par de puntos divisamos caminos que parecen llevar a la playa, así que decidimos dar la vuelta y girar en uno de ellos. Es una carretera sin salida que lleva a la playa. Pero lo que nos encontramos no es lo que nos esperamos.

Aparte de las piedras y arena que hay en el asfalto, nos encontramos de frente con una cartel que prohíbe el baño por las fuertes corrientes, permanentemente. Hay incluso un vigilante que nos indica que demos la vuelta. Lo más curioso es que a 200 metros a nuestra izquierda hay una decena de turista bañándose enfrente de su enorme hotel. ¿Hay que pagar para jugarse la vida con las corrientes?

Qué hacer en Nha Trang

¿Para qué tanta construcción si el mar en esta zona es "impracticable"? La playa es bastante ancha y parece que hay algo de oleaje, pero no como para prohibir el baño. De todas formas, está llena de basura y deshechos que la marea ha ido depositando en la orilla y nadie se ha molestado en quitar.

La estampa es bastante surrealista, pero como tenemos alguna visita más programada y el camino nos ha resultado ameno, volvemos dirección a Nha Trang con algo más que contar.

A mitad de camino vemos un cartel que indica la entrada a una playa. Giramos y nos encontramos con un recinto con un par de hoteles y restaurantes. El chico de seguridad nos indica que sigamos 2 kilómetros para encontrar la playa. Llegamos para comprobar que hay que pagar 4 € por persona para entrar. Estamos en un destino de playas y no vamos a pisar ninguna hoy.

Curiosamente en la entrada dejan pasar a uno de nosotros para tantear el terreno (no íbamos a pagar de ninguna manera a no ser que fuera un portal directo a las Maldivas). Hago una foto, me mojo los pies y vuelvo. La playa es bonita y apenas hay 4 personas, pero no vale la pena.

Qué hacer en Nha Trang

El recinto que rodea el acceso a la playa parece haber estado preparado en algún momento para recibir a cientos de turistas. Ahora sólo queda un restaurante abandonado, figuras de animales marinos tomados por la vegetación e incluso un muelle, del que sólo quedan los pilares de cemento y hierro. Pasamos un buen rato solos, disfrutando de las vistas y la calma.

Los vietnamitas deben de tener algún tipo de afición por construir réplicas de animales y parques temáticos, para luego abandonarlos a su suerte.

Nha Trang

Qué hacer en Nha Trang

Esta ciudad no hace más que sorprendernos. Ni para bien ni para mal, por lo que ponemos rumbo a un destino en el que sabemos que vamos a ver algo interesante; Los templos Po Nagar.

Se trata de un conjunto de construcciones pertenecientes al reino de los Champa y que data de 781 D.C.

Volvemos a atravesar la ciudad, esta vez en dirección norte, por la carretera costera. Pocos kilómetros antes de llegar ya podemos divisar la gran torre principal del complejo que, situada en una colina, asoma entra árboles y edificios. Parece un oasis en medio de un desierto de asfalto y arena.

Qué hacer en Nha Trang

Qué hacer en Nha Trang

Llegamos a duras penas. El calor es asfixiante y nos estamos quedando sin energía. Aparcamos enfrente de la entrada y, como si nos estuviera esperando, encontramos o pequeño puesto de zumo de naranja y lima. Compramos 1 litro por 30 céntimos, que nos dura 5 minutos.

Qué hacer en Nha Trang

La visita prometía y cumple con nuestras expectativas. Entramos al recinto y nos encontramos con la torre principal y un par de pagodas más pequeñas. No es un recinto muy grande, pero lo cuidado que está el entorno y la belleza de las construcciones son suficientes para justificar la visita.

Otra vez intentamos esquivar a los cientos de turistas asiáticos que, se ve, no viajan en grupos más pequeños de 30 personas. Hacemos las fotos pertinentes, visitamos el jardín botánico y elegimos uno de los restaurantes callejeros del otro lado de la avenida para no caer desmayados.

Decidimos acabar el día con el rato de playa que habíamos pensado disfrutar en un principio. Seguimos por el paseo marítimo hacia el norte, alejándonos de la playa principal y nos topamos con el mirador Hon Chong. En realidad se trata de un mirador y cabo lleno de rocas con formas redondeadas que, no sabemos cómo, se ha convertido en una atracción turística de pago. Tanto es así que apenas duramos 10 minutos allí. (Menos mal que la entrada es barata)

Hay tantos chinos que no podemos ni andar por el pequeño cabo que, no es más que eso; un pico de playa que se adentra unos metros en el mar y está cubierto de rocas.

Qué hacer en Nha Trang

Incrédulos volvemos a la carretera y paramos unos minutos después para bañarnos en el mar. El sol ya está cayendo, aunque, durante un buen rato, consigue asomarse entre los altos edificios de la primera línea. Por fin encontramos nuestro sitio en la arena, prácticamente desierta, y nos tiramos de cabeza al agua. No podía estar a mejor temperatura, considerando el día de sol al que nos hemos expuesto.

Dejamos todo recogido y listo en el hostal. Mañana nos vamos a las 6:30 de la mañana hacia Dalat. 

Definitivamente Nha Trang no va a ser de nuestras ciudades favoritas. Pero somos conscientes de que no todos los destinos de este viaje sin retorno van a ser perfectos y que, sin embargo, de todos aprenderemos algo nuevo.

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