Día 38 – 40: últimos días en Hoi An

Farolillos Hoi An
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Día 38

Más rincones de Hoi An y sesión fatídica de peluquería

Amanece lloviendo y seguimos trabajando en el lobby del hotel que ya parece nuestro salón. A la hora de comer sale el sol y decidimos explorar una parte de Hoi An que todavía no conocemos.

Antes reponemos fuerzas con un rico y barato Banh Mi (acabamos comiendo 3 bocadillos entre los 2), en un pequeño restaurante/bar improvisado que descubrimos ayer, lleno de turistas; y con razón. Los bocadillos están buenísimos y cuestan entre 0,70 € y 1,5 €.

Se trata de un restaurante familiar típico: 4 mesas dispuestas en el garaje de su casa, otras 2 en la calle y el pequeño chiringuito donde se prepara la comida. De lo mejor y más sencillo que se puede disfrutar en Hoi An.

Seguimos camino al río, bajo el sol abrasador, conseguimos cruzar una de las avenidas con más densidad de tráfico de la ciudad y llegamos a una de las pequeñas islas que flotan enfrente de la península. Cruzamos un pequeño puente de piedra y de repente se hace el silencio y la paz.

Parece que hayamos cambiado de localización totalmente. Apenas hay tráfico, hay algunos restaurantes y tiendas a ambos lado de la carretera, y un intrincado de callecitas residenciales se extiende al lado del agua.

Llegamos al final de la calle principal de este pueblo pesquero y bordeamos el río para volver a cruzar al lado caótico de la ciudad. Desde la orilla se ve el Casco Antiguo de Hoi An, las barcas turísticas y cientos de personas caminando por el paseo.

Volvemos a la península y hacemos nuestra siguiente parada en el mercado de Hoi An. Cientos de puestos de fruta y verdura se extienden al lado del río. En el centro encontramos el edificio principal dividido en 3 zonas: los puestos de carne fresca, los de café y especias, y los de comida y bebida. Ya tenemos sitio para comer mañana.

Incluso hay una hilera de puestos con noodles frescos que nos parecen de lo más curiosos. Kilos y kilos de montones de ricos noodles separados por tipo (de huevo o arroz) y grosor, y varias cestas en el suelo con el mismo ingrediente secándose al sol.

Qué hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

En las calles aledañas al mercado central hay otro tanto de tiendas de ropa y artesanía, que acaban juntándose con el entramado del mismo casco antiguo. Aquí, el vagar de los turistas se mezcla con la vida diaria de la gente local.

No es un lugar del que habíamos oído hablar demasiado, pero es un sitio lleno de vida y color que nos encanta haber descubierto.

Volvemos al hotel, contentos con nuestro descubrimiento y cientos de fotografías nuevas.


Al anochecer ponemos rumbo al centro con nuestras bicis. Héctor quiere cortarse el pelo y la dueña de nuestro hotel nos ha recomendado la peluquería de una amiga. Nos da una tarjeta con un mapa para localizarla.

Tras varias vueltas por el centro lleno de gente y múltiples cruces al límite de sobrevivir al tráfico (es sábado y no puede caber más gente en la ciudad), decidimos desistir de nuestra búsqueda. El mapa de la tarjeta no puede ser más malo. A punto de dar la vuelta paramos en la puerta de otra peluquería con bastante buena pinta y decidimos probar suerte.

Un chico nos dice que por 6 € le corta el pelo. Héctor le da las indicaciones precisas: a máquina, igual de largo por todo el perímetro; una tarea fácil. Asiente, entendiendo las explicaciones perfectamente.

Que hacer en Hoi An
Héctor no sabía lo que le esperaba

No publico una foto del "después" por petición del afectado.

El "peluquero" empieza y con unas cuantas pasadas de la máquina parece que deja todo como es debido, cuando se dispone a rematar la faena. Empieza recortando la parte de la nuca para dar forma, pero cada vez se ve más carne. No para de hacer rápidos movimientos de muñeca, emocionándose con su obra o intentando arreglar lo "inarreglable". Tanto es así que continúa el degradado militar hacia las orejas de su pobre víctima. Parece que ha empezado una tarea que no sabe ni dónde ni cómo finalizar.

Tras 5 fatídicos minutos da su trabajo por concluido. El resultado es un degradado desigual, más subido en el lado izquierdo que en el derecho, varios mechones olvidados en el flequillo y un incrédulo Héctor que, en los primeros 2 minutos del asesinato de su cabello se veía repitiendo corte en la misma peluquería.

En un abrir y cerrar de ojos el corte se ha ido al traste. De frente parece que todo va bien, pero al comparar un lado con el otro se descubre la "catástrofe capilar".

Todavía en shock y sin saber ni qué decir, pagamos y nos vamos. El único remedio es esperar y reírnos (reírme y mucho) hasta que el poco pelo que queda vuelva a crecer.

Día 39

Mercado y regateo

Como tenemos planificado desde ayer, cogemos nuestras bicis y nos dirigimos al mercado de Hoi An para comer.

Esta vez, como ya sabemos dónde ir, acortamos el camino, aparcamos y nos dirigimos directamente a los puestos de comida que nos esperan. Es entrar por el pasillo central del mercado y las señoras recostadas en sus sillas de plástico intentan tirarte su carta a la cara para que te sientes en su puesto.

Las vitrinas están llenas de rollitos de primavera, carne, verdura y especialidades de Hoi An, como el Wonton frito.

Qué hacer en Hoi An

Dónde comer en Hoi An

Todos ofrecen lo mismo y, por desgracia, a nosotros todos nos parecen iguales. A pesar de eso, hay puestos en los que no cabe una persona más y otros totalmente vacíos, así que nos decantamos por uno que se encuentra a medio camino; ni muy lleno, ni muy vacío.

Lo que más gracia nos hace siempre que vamos a los sitios tan turísticos es que todos y cada uno de ellos tienen carteles de Tripadvisor en la puerta o el mismo menú, como para dar a entender que son los mejores. Es tan obvio que el 90% de los bares y restaurantes de Hoi An están "autoreconocidos" y condecorados por la Web. Hasta los puestos callejeros se cuelgan el cartel.

Pedimos dos de los platos típicos de Hoi An (que ya nos sabemos de memoria) y disfrutamos de la comida. Por suerte, hoy está nublado y el bochorno se hace algo más llevadero.

Al salir, nos volvemos a ver atrapados en la vistosidad del mercado y decidimos dar otro paseo por sus calles. Acabamos descubriendo algunos de los rincones más impresionantes de Hoi An y callejones llenos de tiendas que ni habíamos visto. Podemos pasar días en esta ciudad y perdernos literalmente en cualquiera de las calles de su casco antiguo.

Qué hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Está claro que nos va a costar dejar esta ciudad para seguir con nuestra ruta, pero nos vamos con un buen sabor de boca (literalmente) y muchos recuerdos bonitos.

Qué hacer en Hoi An

Día 40

Despedida en la mejor compañía

Nos despedimos de Hoi An en la mejor compañía. Hacemos de guías improvisados de nuestros amigos recién casados y les enseñamos nuestros rincones favoritos de la ciudad. ¿Puede haber algo mejor que compartir una experiencia así?

Paseamos, comemos, nos reímos contando anécdotas y disfrutamos por última vez de las mágicas noches de Hoi An.

Luces de Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Que hacer en Hoi An

Qué hacer en Hoi An

“Dentro de veinte años estarás más decepcionado de las cosas que no hiciste que de las que hiciste. Así que desata amarras y navega alejándote de los puertos conocidos. Aprovecha los vientos alisios en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”. – Mark Twain

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