Día 27 – 29: Hoi An

Qué hacer en Hoi An

Día 27

Hoi An y sus linternas

A las 7 de la mañana San toca a nuestra puerta con insistencia. Debemos levantarnos para coger nuestro bus a Hoi An.

La noche anterior ha pasado factura, pero ya tenemos las mochilas preparadas y lo único que tenemos que hacer es desayunar y dejarnos llevar.

A las 8 nos recoge una furgoneta y nos deja en nuestro siguiente sleeping-bus. Es un camino de 3 horas pero aún así operan el trayecto con autobuses con cama. Podemos seguir durmiendo un rato más. Antes de nuestra parada, dejamos a varias personas en Danang, que se encuentra a 30km de Hoi An.

Empezamos a ver el mar y pasamos por una hilera de resorts que nos hacen olvidar por un momento que estamos en Vietnam.

Pasamos el cúmulo de hoteles y seguimos por la carretera pegada al mar, disfrutando de las vistas. Sin darnos cuenta llegamos a Hoi An y, suerte la nuestra, el autobús nos deja a una calle del hotel. Se trata de una casa blanca y grande con los suelos de mármol, en cuya recepción nos espera la dueña: Ms. Flower.

Nuestra habitación no está lista todavía así que aprovechamos para trabajar y comer en la entrada de nuestra nueva casa. Hay un pequeño loro enjaulado colgando de un árbol que da sombra a todo el porche y sólo se oyen los pájaros y el pitido lejano de las motos.

Lo primero que nos enamora de nuestro nuevo destino es la temperatura; lejos de la humedad y el calor asfixiante de las ciudades del interior del país.

Tras 2 horas, por fin podemos instalarnos y prepararnos para conocer Hoi An. El casco antiguo de la ciudad se encuentra a 5 minutos en bici del hotel. Aparcamos en una esquina del transitado centro, esquivando los los parking de pago improvisados, y nos disponemos a pasear.

Qué ver en Hoi An

Qué ver en Hoi An

Por la tarde las calles del casco antiguo están cerradas al tráfico; sólo pueden circular peatones y bicis, pero ya es suficiente para que tengamos que estar esquivando turistas y bici-taxis que pasan sin cesar. Los edificios y el entorno son preciosos. Pequeñas casitas se agolpan en los callejones alrededor del río, los árboles dan sombra y color, y miles de linternas de diferentes colores cuelgan de un edificio a otro.

El sol está cayendo pero todavía hace calor. Conseguimos bordear el río y refugiarnos en una cafetería alejada del alboroto de los turistas chinos.

Conforme el sol se esconde y deja paso a la noche, todos los farolillos se encienden, las barquitas con velas se agolpan en la orilla del río para darte un paseo y el ambiente en el casco antiguo se vuelve mágico. También ayuda que gran cantidad de turistas dejan de circular para ir a cenar.

Casco antiguo Hoi An

 

Casco antiguo Hoi An

Al otro lado del río, aunque el casco antiguo acaba, se extienden varias calles llenas de restaurantes con la misma iluminación y se despliegan cientos de carritos de comida callejera. Cenamos en uno de ellos y probamos un menú de varios platos típicos de Hoi An. Todo buenísimo.

Qué comer en Hoi An

El ambiente en la ciudad es embriagador y la luz y la brisa del mar invitan a pasear y a perderse por cualquiera de sus calles.

Día 28

Bici y playa

Aprovechamos que las bicis en nuestro hotel son gratuitas y decidimos conocer la playa de An Bang, que se encuentra a 2 km de Hoi An.

Las bicis están bastante destartaladas, así que el camino se nos hace algo largo y los tramos que son cuesta arriba parece que nos movamos hacia atrás. La ruta es sencilla y no debemos de dejar la carretera que bordea la costa.

Hoy la temperatura es perfecta, aunque el viento sopla con fuerza y dudamos de que las condiciones de la playa sean las mejores.

Efectivamente, después de 20 minutos de ciclismo extremo aparcamos en la entrada de An Bang para descubrir que es imposible bañarse. Igualmente damos un paseo por la arena fina de la orilla y dejamos que las olas nos mojen los pies. La temperatura del agua es ideal, pero el oleaje y el viento impiden disfrutar del mar.

Pasamos un rato sentados disfrutando del sol y viendo a los turistas apiñarse en las tumbonas de alquiler. Esquivamos varias intentos de seducción para entrar a comer y/o beber algo a algún restaurante y emprendemos el camino de vuelta.

Conocemos el camino y conocemos la playa, nos falta poder bañarnos alguno de los días que pasamos en Hoi An.

Qué hacer en Hoi An

La vuelta se hace más llevadera al ser cuesta abajo y paramos a admirar el paisaje antes de volver a entrar en la ciudad. Aquí también hay arrozales.

Qué ver en Hoi An

Hemos conocido otra parte de Hoi An, aunque no hayamos podido disfrutarla del todo.

Al anochecer volvemos al universo de velas y farolillos del casco antiguo para descubrir nuevos callejones mágicos. Acabamos cenando al lado del río y probamos otro plato típico del país: Hot Pot; una cacerola con caldo en la que básicamente se cocinan verduras con carne o pescado. Todo acompañado por arroz blanco, por supuesto.

Qué hacer en Hoi An

Día 29

Budas en Da Nang

No tenemos muy claro lo que nos va a deparar el día de hoy, pero sabemos que queremos alquilar una moto para explorar Hoi An y sus alrededores.

Desayunamos y paramos a tomar un café antes de emprender nuestra ruta. Conocemos a un señor japonés que está de vacaciones en Vietnam y decide entablar conversación con nosotros. Casualmente va a alquilar la moto en el mismo sitio que nosotros. Está tan encantado con nosotros que hasta nos hace varias fotos para incluir en su álbum de recuerdos.

Nuestros caminos se dividen y ponemos rumbo a la costa. Hoi An y Da Nang están conectadas por una autovía que bordea la costa, lo que la hace bastante amena de recorrer.

Estamos casi llegando a la ciudad vecina (Da Nang se encuentra a 25 km de Hoi An) cuando una moto en marcha se nos acerca. Una señora nos habla en inglés para engatusarnos, alegando que conducimos muy bien. Somos muy fáciles de conquistar y sin quererlo acabamos siguiéndole al parking para ver la Marble Mountain, a 2 minutos de donde nos encontrábamos.

Es una visita que sabemos que debemos hacer en nuestra estancia en Hoi An, pero no pensamos que fuera a ser hoy. Al final aparcamos donde nos indica nuestra nueva "amiga", pagamos lo que nos dicen y nos disponemos a conocer las colinas de mármol de la ciudad.

Desde la carretera ya vemos la inmensa pagoda sobresaliendo de la montaña, pero no tenemos ni idea de lo que nos espera en la cima. También se ve un absurdo ascensor apegado a la montaña que, suponemos, sirve para dejar a los turistas en la primera altura del complejo y sacar algo más de dinero a los chinos que parecen no estar acostumbrados a sudar.

Por supuesto pasamos del ascensor y en la entrada peatonal nos reciben unas empinadas escaleras de piedra que suben bordeando la montaña hasta la primera parada. No vamos mentalmente preparados para hacer ejercicio hoy, pero descubriríamos que el esfuerzo vale la pena. Un enorme buda de mármol espera sentado y sonriente en una terraza con vistas al mar.

Qué hacer en Hoi An
Buda Marble Mountain
Qué hacer en Hoi An
Pagoda Marble Mountain

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vegetación es abundante y las escaleras de piedra se pierden por varios senderos entre las diferentes alturas de las montañas. Algunos suben, algunos bajan y otros se adentran en las diferentes cuevas.

Descubrimos pagodas y altares budistas en todas las vueltas del recorrido circular dispuesto para los turistas. La brisa del mar camufla el calor abrasador del sol y en los claros de la vegetación el viento nos devuelve a la vida.

La mejor parte, aparte del entorno mismo, son las cuevas y sus estatuas budistas.

Qué hacer en Hoi An

  • Nos adentramos en la primera sin saber lo que vamos a ver y descubrimos varios budas de piedra y mármol formando parte de los diferentes espacios que se han creado en la cueva. Un rayo de luz solar se filtra desde el techo e ilumina uno de los altares del centro, dibujando el ascenso del humo de las varitas de incienso.

Hay incluso pasillos y huecos que no tienen ninguna iluminación salvo un par de velas rodeando a otras figuras budistas. El silencio y la paz sólo se ven interrumpidos por los susurros de los turistas.

  • Descendemos por una escalera para acceder a la segunda y más impresionante. El final de la escalinata acaba en una cueva circular de unos 30 metros de altura. La luz se filtra por varios huecos en el techo de la misma y los rayos del sol iluminan varias figuras budistas y un altar, dándole un aspecto mágico y misterioso.

En el lado contrario a la escalera un buda de piedra, esculpido en la montaña, recibe a los visitantes. A pesar de que hay varios turistas, el ambiente está prácticamente en silencio y nos quedamos sentados varios minutos en las escaleras admirando el espectáculo y disfrutando del fresco del interior.

Acabamos nuestro recorrido subiendo al punto más alto para disfrutar des las vistas de 360º de la ciudad y del mar, que hoy está enloquecido y cuyo rugido se oye a varios kilómetros de distancia.

Sin quererlo pasamos la mañana deambulando por los senderos de las montañas, admirando su entorno y sus estatuas milenarias.

Qué hacer en Hoi An

Marble Mountain Da Nang
Pagoda

Recogemos nuestra moto y volvemos a la carretera costera que nos lleva al final de la ciudad, para conocer el templo budista de Son Tra o Monkey Mountain. Intentamos parar a comer unas cuantas veces pero lo único que encontramos a lo largo de la costa son restaurantes de pescado y marisco. Hacemos otro intento en unos puestos al lado de la carretera y sólo nos ofrecen bebidas.

Al final, llegamos a la otra punta sin haber comido, pero decidimos hacer la última visita y volver después a Da Nang para saciar nuestro hambre.

Pasada la ciudad, la carretera se adentra en la península de Son Tra y comienza a subir. Llevamos viendo la estatua de la cima desde que entramos en Da Nang. Se trata de la pagoda Linh Ung, cuya principal atracción es una estatua blanca de "lady buddha" de 67 metros de altura y 35 metros de diámetro. Se nos olvida el hambre de repente al llegar a mirador en el que se encuentra situada. Otra vez, la estatua, el entorno y las vistas son impresionantes. Para no tener nada planeado, el día de hoy nos está dejando con la boca abierta.

Qué hacer en Hoi An
Entrada Linh Ung
Qué hacer en Hoi An
Lady Buddha

Vemos como podemos el resto de altares y estatuas, y nos dirigimos directos a buscar un lugar donde alimentarnos. Nos adentramos unas calles en la ciudad y acabamos parando en un puesto de Banh My, el bocadillo típico de Vietnam. La cocinera del puesto en cuestión nos prepara dos bocadillos con todo el cariño y los disfrutamos más que nunca, sobre todo, después de pagar menos de 2€ por los dos. Nuestra risueña salvadora incluso nos invita a té helado.

Cerramos el menú con unos helados del supermercado adyacente al bar improvisado. No podemos pedir nada más en este momento.

El sol empieza a caer y emprendemos nuestro camino de vuelta a Hoi An. Tardamos alrededor de 35 minutos en llegar al hotel, cansados pero contentos.

Qué hacer en Hoi An

Volver arriba