Día 19 – 21: Parada en Dong Hoi

Ciudad Dong Hoi

Día 19

Esperando el autobús

Nuestro último día en Tam Coc es poco emocionante pero bastante productivo.

Debemos dejar la habitación a las 11 de la mañana y nuestro bus no nos recoge hasta las 20:30. Tampoco nos dan la posibilidad de quedarnos más tiempo en la habitación. Tenemos que coger nuestras cosas y quedarnos en el lobby/jardín trabajando, lo que no es todo lo malo.

Salimos a dar un paseo a mediodía pero hace demasiado calor y nos limitamos a almorzar y volver a lo muestro.

Dong Hoi

Por la tarde, sin darnos cuenta empieza a llover con fuerza. Compramos la cena para llevar, cenamos en el hotel y nos regalan agua y un plato de fruta. Un detalle por lo menos.

A las 20:00 nos dirigimos a la avenida principal para esperar nuestro bus nocturno a Dong Hoi. Conforme se acerca la hora se suman más personas a la espera. Casi a las 21:00 llega el transporte. Todos se abalanzan para coger el mejor sitio para dormir. No sabemos cómo nos quedamos los últimos y nos dicen que somos los únicos que vamos a Dong Hoi y que no hay sitio en este autobús. No damos crédito. 

Nos indican que montemos en el bus igualmente para llevarnos a otro que sí se dirige a la ciudad y tiene espacio suficiente. Nos sientan en el escalón de entrada del autobús, junto con dos locales más y el conductor. Estamos bastante atónitos pero queremos pensar que el cambio va a ser para mejor. Craso error.

Tras 15  minutos sujetándonos como podemos llegamos a una estación de servicio con varios autobuses estacionados en la entrada. Nos señalan nuestro vehículo, bastante más viejo y destartalado que el actual. Cambian nuestras mochilas y nos dicen que podemos aprovechar para ir al servicio o cenar.

Tardamos 2 minutos en entrar y salir de la estación de servicio. Nunca habíamos visto un sitio tan sucio y dejado, y, por supuesto, lleno de cucarachas.

El responsable nos indica los asientos que quedan libres. Exactamente dos: una litera superior y una cama en la parte trasera, abajo junto a otras dos personas y el servicio. El problema es que las dos chicas que ya ocupan ese espacio apenas dejan libre el tercer asiento, que, además esta roto y descolgado por un lado.

Hace un calor asfixiante, el espacio reducido huele a humanidad estancada y el responsable no nos da ninguna alternativa.

Finalmente, una de las chicas nos dice que prefiere estar en la litera sola y nos deja situarnos juntos en la parte de abajo junto a su amiga. Creemos que está agobiada por ir en la parte de abajo y ha visto su alternativa. Intentamos colocarnos y pensar en positivo, cuando suben 3 individuos locales de dudoso aspecto e higiene. Nos dicen por señas que ellos estaban en el asiento libre antes.

Le preguntamos a la chica que queda si eso es verdad y nos dice que sí. Ellos son la razón por la que su amiga se quería cambiar. Nos pide por favor que no nos vayamos. Tampoco podemos porque nos quedaríamos sin sitio. Varios minutos de tensión después se colocan en los pasillos entre las literas, en el suelo, incomodando a las personas a su lado. Incluso una mujer se cambia con su marido por el acoso.

Por fin, el bus arranca y parece que la situación se normaliza con la presencia del responsable.

Creemos que es una práctica normal, colocar a varios locales en estos transportes en el suelo en colchonetas por algo de dinero. No sabemos si nos habían tenido en cuenta el cambio pero, por suerte, se bajan antes que nosotros.

Conseguimos dormirnos y a las 4:30 de la mañana nos despiertan con un golpe en el pie para indicarnos que debemos bajarnos. Sentimos alivio al instante al comprobar que ya estamos en Dong Hoi.

Qué ver en Dong Hoi

Bajamos y nos sentamos en las escaleras de un edificio que hace esquina para comprobar el mapa y disfrutar del aire fresco. Un señor nos indica que nuestro hotel está a 10 metros de allí. No lo podemos creer. Después de los nervios y la situación incómoda, no podemos creer que el bus nos ha dejado en la esquina de nuestro hotel por pura coincidencia.

Otra anécdota, no tan agradable, para recordar.

Día 20

Dong Hoi, ciudad fantasma

Llegamos de madrugada a nuestro hotel y tocamos el cristal de la entrada. Hay una chica durmiendo en un sofá del lobby.

Se despierta y nos recibe con cara somnolienta y sus pelos alborotados. Nos sabe mal despertarla pero una vez hablamos con ella parece acostumbrada a recibir clientes a horas intempestivas. Nos da la llave de nuestra habitación, en el cuarto piso sin ascensor. Nos parece poco comparado con la travesía del bus.

Subimos cargados con nuestras mochilas y descansamos lo que el cuerpo nos pide.

De madrugada vimos que tenemos balcón, pero al levantarnos comprobamos que tenemos vistas al mar y la ciudad. Dong Hoi nos recibe con un día caluroso y soleado. Nos preparamos, dispuestos a conocer la ciudad.

Qué hacer en Dong Hoi

Vistas Dong Hoi

No leímos mucho sobre Dong Hoi, lo único que sabemos es que es una ciudad costera en crecimiento (en lo que al turista se refiere) y que tenemos que visitar el parque natural de Phong Nha, contratando una excursión.

En la recepción nos dan un mapa. Parece que no hay muchos punto de interés para visitar.

Nos ponemos a andar por el paseo bajo el sol abrasador. La avenida principal y el paseo marítimo están muy cuidados y tienen mucha vegetación. Estéticamente la ciudad es bonita, pero no tiene prácticamente nada que ofrecer. Por ello, en nuestras 2 horas de recorrido comprobamos que no hay rastro de ningún turista. Vemos muchos hoteles grandes, preparados para recibirlos, pero todos vacíos, lo que le da a la ciudad un aspecto de ciudad fantasma.

Hacemos un intento con la playa, al otro lado de la ciudad, pero tampoco le encontramos encanto. Además, como en muchos pueblos pesqueros, el agua está muy sucia y el oleaje es fuerte.

Que ver en Dong Hoi

Tampoco vemos vida en la calle, como hemos visto en nuestras paradas anteriores. La oferta de ocio es reducida y no encontramos más de 5 locales, entre cafeterías y restaurantes. La pena es que el entorno tiene posibilidades, pero el atractivo para alguien con ganas de conocer la ciudad es nulo.

Por la tarde, con el sol escondiéndose ya, hay más actividad y algún puesto callejero; personas haciendo ejercicio y niños jugando por la calle.

Decidimos no contratar la excursión a Phong Nha para el día siguiente, ya que es muy cara. A cambio, reservamos un hotel en la misma localidad para los días siguientes. Parece ser una zona con más naturaleza y movimiento. Aprovecharemos el día libre para trabajar.

→ Entra aquí para consultar la guía completa sobre Dong Hoi y el Parque Nacional.

Día 21

Dong Hoi, no tan fantasmal

Desayunamos en nuestro hotel e incluso encontramos una cafetería con muy buen café (los dependientes nos esperaban descansando en los sofás). Comprobamos la localización y horario de la parada de bus para ir a Phong Nha mañana en transporte público.

Abrimos el balcón y las ventanas de nuestra soleada habitación y nos dedicamos a trabajar con las vistas del mar y la ciudad de Dong Hoi. No tenemos intención de volver a pasear en las horas de más sol. Esperaremos al atardecer.

Nos entra el hambre y salimos en busca de alguno de los pocos restaurantes cercanos. Paseamos por las calles de nuestra zona. Pequeñas calles residenciales llenas de vegetación y bien cuidadas que invitan a perderse, viendo la relajada vida diurna de sus habitantes.

Comer en Dong Hoi

Qué hacer en Dong Hoi

Pasamos por varios locales pero no tenemos suerte. En algunos hay personas descansando y en otros ni siquiera aparece nadie a atendernos. Finalmente elegimos un tailandés, entre nuestras dos opciones. Comemos Pad Thai y tomamos Ice Lemon Tea, y nos transportamos a nuestra ruta por el país hace unos años. No todo son inconvenientes y el ambiente relajado y tranquilo parece contagiarse.


Después de un día de trabajo, acabamos por verificar lo que imaginábamos: la vida en Dong Hoi sale a la calle cuando el sol se esconde. Todos los bares y restaurantes que antes ni estaban o tenían la persiana cerrada, abren sus puertas al atardecer. La calle se llena de vida, las luces de los puentes y la decoración luminosa de la ciudad se encienden (aquí reina la navidad eterna) y los parques y zonas verdes se llenan de actividad.

Dong Hoi

Descubrimos que nuestro hotel ofrece bicis gratis a los huéspedes. Las pedimos prestadas y nos dirigimos al mercado callejero de Dong Hoi; cientos de puestos de verdura, fruta, pescado, carne, marisco, especias, flores etc. La mayoría dispuestos en la misma calle, sin más base que una manta o cartón. Ya hay varios recogiendo, pero muchas personas siguen haciendo compras de última hora. Nos sentamos en un "bar" improvisado en la calle, tomamos algo y observamos a la gente en su quehacer.

→ Es desconcertante y agradable a la vez estar en un sitio totalmente desconocido, sin ningún otro turista cerca ni nadie que intenta venderte cosas a cada paso que das.

Ciudad Dong Hoi

Ciudad Dong Hoi

La luna llena emerge naranja entre las pocas nubes que surcan el cielo. Volvemos por el paseo del mar y nos "perdemos" entre las calles residenciales cercanas al hotel que parecen haber cobrado vida. Tantos son los locales que ahora están abiertos que no sabemos cuál elegir. Estamos parados en un cruce decidiendo y se nos acerca un chico americano. Dice que nos ve perdidos y si nos puede ayudar en algo, ya que vive aquí desde hace tiempo y conoce la zona. Nos recomienda varios restaurantes (muchos de hecho) y elegimos uno. Sin más le damos las gracias y se va alegre de haber podido ayudar.

→ Llegamos al restaurante y compruebo que he perdido una chancla (me las había quitado para volver en bici). Me quedo en el restaurante mientras Héctor deshace todo el camino en busca de mi chancla escapista. Me pongo a ver el menú del restaurante pero no avanzo nada; está en vietnamita. Después de 30 minutos de espera (la camarera, que no habla ingles, no hace más que escudriñarme con cara de interrogación) aparece mi salvador con mi calzado desaparecido.

Siendo dos entendemos lo mismo de la carta y, al final, dándose cuenta de nuestro desconcierto, la dueña saca un portátil de su casa y nos enseña la carta "traducida" al inglés. Mientras esperamos la comida pasa nuestro amigo americano en moto y se detiene para verificar que hemos encontrado el sitio y sigue su camino satisfecho.

Ciudad Dong Hoi


Nos quedamos con el recuerdo de Dong Hoi sin sol, iluminada por la luna y llena de vida nocturna. Ciudad fantasma por el día y llena de luces y actividad por la noche.

Sin nada que ofrecer a primera vista, esta ciudad desconocida se descubre como especial y diferente, si se sabe dónde y cuándo mirar.

Ciudad Dong Hoi

 

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