Día 14 – 15: De Cat Ba a Tam Coc

Qué hacer en Cat Ba

Día 14

Lo que el viento se llevó

A pesar del cansancio acumulado nos ponemos el despertador y bajamos a aprovechar nuestro penúltimo desayuno (se nos va a quedar cara de pancake).

Hoy sí que se ciernen nubes negras sobre la isla y el sol apenas se deja ver. Está chispeando cuando salimos del hotel.

Aprovechamos para confirmar nuestro autobús de mañana y para tomar alguna foto más del pueblo flotante de la bahía de Cat Ba. Llegamos hasta casi el final del paseo, donde sea aglomeran las casitas flotantes y la vida que les rodea. Nos sentamos en unos escalones que dan directos al mar, dispuestos para las pequeñas embarcaciones.

Nos está cayendo alguna que otra gota, pero nos quedamos embobados viendo el ir y venir de barcas, las conversaciones animadas de los pescadores y los colores de este pequeño universo paralelo. A los pocos minutos se acerca una barca con 3 personas, que se dirige hacia nosotros. Una pareja de locales se apea de la pequeña embarcación.

No habían llegado ni al segundo escalón cuando el dueño se dirige a nosotros haciendo aspavientos, señalando el mar. Quería darnos una vuelta por la bahía en su barca motorizada. Dudamos al ver que no habla ni una palabra de inglés, pero saca su cartera y nos enseña un billete. 50.000 VND cada uno (ni 2€) por lo que suponemos es una vuelta rápida por la costa.

Que hacer en Cat Ba
Nuestro yate

No tenemos nada mejor que hacer, así que montamos en la embarcación. Nuestro capitán sigue hablando en vietnamita. Nos tranquiliza que se ría.

Nos adentramos en las "calles" de este barrio de la ciudad. Observamos, hacemos fotos y disfrutamos de la brisa que anuncia la lluvia.

Llegamos al lado opuesto de donde estábamos y nuestro "taxista" se dirige a nosotros señalando la costa. No era un recorrido de ida y vuelta, nos iba a dejar en la otra punta del paseo. Tampoco nos importa porque la distancia para volver andando es la misma de un lado que del otro.

Estamos encarando nuestra parada cuando se detiene el motor del barco. El señor se vuelve agitado; nosotros miramos hacia atrás. Resulta que al montarnos en la barca se había dejado la cartera abierta al lado en su banco y el viento se había estado llevando sus billetes. Nos quedamos atónitos. Él parece agitado pero no enfadado.

Habíamos dejado un rastro de Dongs por el agua. Por suerte flotan y se ven perfectamente. Damos la vuelta y nos acercamos al rastro con los remos para ir recogiendo los billetes uno a uno (Nuestro capitán en los remos y nosotros pescando claro).

Tendríamos que haber grabado la escena.

Para no tener nada que hacer, la mañana se acaba de volver mucho más interesante.

Que hacer en Cat Ba
Pescando billetes

Acabamos de pescar, tira los billetes mojados en un hueco debajo de la cubierta y se ríe. No nos hace falta hablar el mismo idioma para poder reírnos juntos de lo que acaba de pasar.

Llegamos a nuestra parada y nos bajamos. Le pagamos el precio acordado y nos da la mano a cada uno dos veces. Lo que da de sí una vuelta en barca improvisada.

Volviendo por el paseo, encontramos una cafetería (hace días que nos apetece café café) y subimos a su terraza en el ático. Nos quedamos hablando y planificando, disfrutando de nuestro café y las vistas.

Qué hacer en Cat Ba
Café en la bahía de Cat Ba

 

Día 15

Carretera a Tam Coc

Despertamos temprano para recoger nuestras cosas y no dejarnos nada atrás. El autobús nos recoge a las 8:30.

Antes de salir le comento a la dueña que me han perdido un calcetín en la lavandería (también nos dieron una camiseta que no era nuestra). Asiente. Coge las llaves de su moto y se va.

Desde que llegamos a este hotel no nos han prestado mucha atención la verdad, así que suponemos que no me ha entendido o que ya no puede hacer nada al respecto.

En el momento que llega nuestro transporte aparece en la puerta con un par de calcetines. No son de mi talla y tampoco se parecen al que se me ha quedado huérfano pero, la intención es lo que cuenta, supongo.

Montamos en nuestro bus y nos colocamos cada uno en dos asientos. Viajamos con 11 personas en un autobús de 28. La parte más pesada del camino es ver cómo el autobús entra sobre la estrecha pasarela al ferry, desde dentro. Navegamos hacia el otro lado de la costa y nos detenemos al bajar. Tenemos que esperar; se han olvidado de 4 clientes en el pueblo.

Cuando contrates tu transporte, sea del tipo que sea, pide siempre tu recibo y asegúrate de que realmente es a tí a quien recogen. Hemos cogido varios buses ya y en ninguno nos han preguntado el nombre.

Después de casi 4 horas de carretera llegamos a Ninh Binh, una ciudad gris y bastante fea. Por suerte nuestro hotel está en Tam Coc, un pueblo situado a 9 km de allí.

Una vez pasada la ciudad empezamos a ver arrozales y formaciones rocosas que tienen la misma apariencia que las de HaLong Bay. El paisaje promete. Tampoco tenemos ninguna expectativa sobre el lugar al que nos dirigimos, sólo sabemos que el entorno es espectacular.

Que ver en Tam Coc
El entorno de Tam Coc

Llegamos a nuestra parada final y la primera impresión del pueblo es mágica a pesar del cielo gris. Un lago lleno de barquitas ocupa el centro de vida del pueblo por el que circulan más bicis que motos. La vegetación es abundante y el entorno y los establecimientos parecen muy cuidados.

Antes de dirigirnos a nuestro hotel, paramos a comer porque, para variar, el hambre ya aprieta y queremos ver el camino exacto al alojamiento, aprovechando el Wifi del restaurante.

Nos equivocamos un par de veces de callejones, ya que nos mandan en la dirección que no es. Encontramos nuestro hotel, a pocos metros de la plaza del lago central. Nos instalamos en nuestra habitación alejada del ruido de la calle y salimos a explorar el centro.

Observamos el trajín de las barcas que ya están recogiendo al ponerse el sol. Rodeamos el lago por la derecha, admirando la naturaleza y tranquilidad de este oasis. Cruzamos al final sobre un puente de piedra y nos adentramos en los callejones, descubriendo casas y hoteles en construcción.

Ninh Binh

Ninh Binh

Antes de volver a la ajetreada calle principal, pasamos al lado de un colegio de primaria, coincidiendo con la salida de los niños. Todos saludan en inglés cuando pasan a nuestro lado en bici o moto, incluso algunos de los más atrevidos nos preguntan "how are you?" para practicar su maltrecha segunda lengua.

Dependiendo del tiempo que haga mañana haremos la excursión en barca o no, pero los pronósticos no son muy buenos. Aún así estamos encantados con este pueblo, sus sonrientes habitantes, su naturaleza y los pocos turistas que hay.

Tam Coc Ninh Binh

 

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas."


 

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