Día 0 – 4: Descubriendo Hanoi

Que ver en Hanoi

Día 0


¡Por fin llegó el día! Dejamos nuestra casa, familia, mascotas etc. para descubrir el mundo por nuestra cuenta.

Después de varios días frenéticos de organizar, guardar, preparar y, sobre todo, de despedirnos (dejamos muchos buenos amigos en casa), nos vamos a Madrid con un nudo en el estómago, sin saber muy bien por qué. Será la incertidumbre, porque las ganas no nos faltan.

Día 1-2


Pasamos la noche en Madrid y a la mañana siguiente cogemos nuestro vuelo con destino a Hanoi. Volamos 4 horas y media a Moscú, donde hacemos una escala rápida (con lluvia y a 7ºC), y seguimos casi 10 horas hasta llegar a Vietnam. Con las piernas entumecidas aún desembarcamos en el aeropuerto y pasamos un buen rato tramitando nuestra visa, no porque no hubiésemos llevado todo en regla sino porque simplemente aquí se toman las cosas con más calma.

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Con el tiempo que pasamos haciendo cola en inmigración pensábamos que al salir  ya estarían nuestras mochilas dando vueltas sobre la cinta, pero no fue así... Después de esperar un rato y ver como todo el mundo se llevaba sus maletas, la compuerta cerró y no podíamos creer que justo en este viaje perderían nuestro equipaje. Empezamos con mal pie... Resulta que la compañía se las había dejado en Moscú y nos las enviarían al día siguiente al hotel.

Al final no fue todo lo malo, ya que pudimos ir al centro sin tener que llevar cada uno 12kg en la espalda. Llegamos finalmente en transporte público, por menos de 1€ y medio, y acabamos de encontrar nuestro hotel a pie. Una vez en nuestra habitación, con unas ganas de ducharnos increíbles y sin ropa para cambiarnos, descansamos, nos aseamos (como podemos) y salimos a descubrir lo que será nuestro país de acogida.

Nos alojamos en An Family Homestay, una casa particular renovada como hotel con 4 habitaciones. Nuestra habitación era muy amplia y muy limpia, y a pesar de estar en pleno centro no se oía nada. El único inconveniente es que el baño estaba en el hall del hotel por lo que, si queríamos salir a ducharnos teníamos que comprobar primero que no hubiera nadie en la sala común.

Como manda la tradición nos tomamos nuestra primera cerveza en uno de los muchos restaurantes callejeros de Hanoi y asimilamos la sensación de estar de vuelta en el Sudeste Asiático. Hemos viajado ya unas cuantas veces a Asia y cuando volvemos nunca tenemos la sensación de estar lejos, de hecho, todo nos resulta familiar. Sabemos que aquí lo desconocido sólo depara cosas buenas.

Visitar Hanoi

Día 3


Dormimos como 12 horas del tirón y aún así nos levantamos a regañadientes para empezar nuestra ruta turística por Hanoi.

Empezamos a andar por las transitadas calles de la ciudad, fascinados por los vendedores ambulantes, los puestos de comida en cada esquina y el trajín de sus habitantes. De primeras, Hanoi nos parece una ciudad grande y ruidosa pero que conserva su tradición y el quehacer de su población a pesar del vaivén de los turistas, sobre todo en pleno centro.

Las calles están llenas de vida y no nos cansamos de observar el ir y venir de su gente. Lo mejor (desde nuestro punto de vista) es que la vida se desarrolla casi exclusivamente en la calle. Se come en la calle (en taburetes o pequeñas sillas), se descansa en la calle y se socializa en la calle. Lo que facilita a los visitantes a sumergirse de pleno en las costumbres del país.

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Paseamos alrededor del lago Hoan Kiem, envuelto en una nube entre las niebla y la contaminación que casi no dejaba ver al otro lado de la orilla. Al ser fin de semana, la calle principal de rodea este lago estaba cortada y nos cruzamos con multitud de familias y niños que disfrutaban de su día libre.

Además, cada 10 pasos nos paraban grupos de estudiantes de inglés para hablar con nosotros y practicar el idioma (si vas allí no te asustes, es una práctica normal y realmente quieren hablar con personas extranjeras). Al final íbamos esquivando los grupos que veíamos para no tener que contestar a las mismas preguntas una y otra vez. (al principio tiene su gracia, pero a la quinta vez que te paran ya intentas escabullirte).

Habíamos leído que tendríamos que coger transporte para ver ciertos monumentos pero, finalmente y casi sin querer, llegamos andando a todos los puntos importantes:

  • St. Joseph Church
  • Mausoleo y museo de Ho Chi Minh
  • Tran Quoc Pagoda

Desde este último punto volvemos al centro en un bici-taxi. Básicamente un carro con toldo en el que te sientas y que es llevado (como puede) por un señor con mejores piernas que cualquier veinteañero.

Probamos uno de los platos típicos del país para comer (Bun Cha) y volvemos al hotel para comprobar que nuestro equipaje, efectivamente, había llegado.

Comer en Vietnam

Antes de cenar visitamos el Night Market y nos dejamos llevar por la marea de gente que deambula entre puestos de ropa, accesorios y comida.

Si viajas a Hanoi verás, no sólo en los mercados sino también en las tiendas, muchísima ropa de imitación. Camisetas de marcas como Nike, Under Armour o The NorthFace con su propio etiquetado a precios ridículamente bajos.

Así que, si eres fan de las marcas este es tu sitio, aunque no podemos asegurarte de que la calidad cumpla con tus expectativas.

Día 4


Con el cuerpo hecho ya, algo más, al horario vietnamita, volvemos a salir andando, a pesar de las agujetas.

Damos un paseo y decidimos parar para desayunar unos bocadillos vietnamitas llamados Banh Mi acompañados de nuestro querido Ice Lemon Tea. Ahora sí, con las pilas cargadas nos dirigimos a ver:

  • Templo de la Literatura
  • One Pillar Pagoda
  • Jardín botánico

A pesar de querer volver andando, nuestras piernas deciden lo contrario y volvemos en taxi.

Comemos cerca del hotel, descansamos un rato y a las 15:00 nos dirigimos a "Train Street" donde, como su nombre indica, a las 15:30 todos los días el tren atraviesa la ciudad pasando a pocos centímetros de las casas, atrayendo a multitud de turistas.

Que ver en Hanoi

Volvemos paseando por el río y disfrutando el descenso del sol y la temperatura a medida que la tarde avanza. Si cabe, hay todavía más gente que la mañana anterior, pero esta vez pasamos desapercibidos y conseguimos que no nos pare nadie para entrenar su inglés

Listos para cenar, decidimos probar la cerveza de barril originaria de Hanoi que venden varias señoras en sus "bares" improvisados a 5.000 VND (¿Quién se puede resistir a una caña a 20 céntimos?)

Cenamos y volvemos a nuestra casa improvisada para recoger y prepararnos para coger nuestro autobús a Sapa a la mañana siguiente, sin saber lo que nos deparará nuestro próximo destino o cuánto tiempo estaremos allí.

Hanoi

 

"La mayoría de los mortales nunca llegamos a conocer nuestro verdadero destino; simplemente somos atropellados por él. Para cuando levantamos la cabeza y lo vemos alejarse por la carretera ya es tarde, y el resto del camino lo tenemos que hacer por la cuneta de aquello que los soñadores llaman la madurez. La esperanza no es más que la fe de que ese momento no haya llegado todavía, de que acertemos a ver nuestro verdadero destino cuando se acerque y podamos saltar a bordo antes de que la oportunidad de ser nosotros mismos se desvanezca para siempre y nos condene a vivir de vacío, añorando lo que debió ser y nunca fue."  

Carlos Ruíz Zafón, El laberinto de los espíritus.


 

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