Día 83 – 92: Chiang Mai

Templos de Chiang Mai

Día 83 - 88

Disfrutando de Chiang Mai

Llegamos a Chiang Mai dispuestos a pasar unos días planificando nuestro futuro y re-descubriendo la ciudad que ya visitamos hace 3 años.

Nuestro hotel está situado en una zona tranquila. Se oyen los pájaros cantar a todas horas, las ardillas corren por los tejados por la mañana y gatos y perros (y alguna que otra rata) pasean a sus anchas por los callejones.

Los días pasan, a la espera de que se vuelva a instaurar la normalidad después de los días festivos. Aunque todavía queda noche vieja.

Paseamos por las calles de Chiang Mai, descubrimos templos nuevos y volviendo a visitar otros, y probamos diferentes cafeterías (todas monísimas) para trabajar durante nuestra estancia.

A partir de aquí ya nada está planeado. ¿Volvemos a casa?¿Vamos a Australia a trabajar y a descubrir el país?¿Echamos el resto en algún lugar paradisíaco? Tenemos tantas opciones en la cabeza que hasta resulta difícil pensar con claridad y tomar una decisión definitiva se convierte en nuestro principal objetivo de cara al año nuevo.

Para normalizar la situación y encontrar un buen plan, trazamos nuestra rutina diaria: nos levantamos a buena hora, tomamos el café en el pequeño local de una señora que nos saluda en español, y aprovechamos las horas libres para avanzar con nuestros proyectos. Cada día hacemos un resumen de las opciones que tenemos y cada día dejamos la decisión para otro momento.

Sabemos que nuestra estancia en Chiang Mai llegará a su fin, una vez pasadas las celebraciones de año nuevo. Lo que no sabemos es dónde continuará nuestra ruta sin billete de vuelta.

Wat Chiang Man
Wat Chiang Man

Templos de Chiang Mai

Día 89

Feliz 2019

Entre planificaciones y dudas existenciales llegamos al último día del año. Dispuestos a seguir con nuestra rutina diaria, nos permitimos un descanso y nos damos un merecido masaje de fin de año.

El día pasa tranquilo y aprovechamos el tiempo hasta la hora de cenar. Hemos quedado a las 19:00h para tomar algo e ir a cenar. Al final, somos 10 españoles para celebrar la entrada al nuevo año. 3 residentes en Chiang Mai y unos cuantos nómadas.

Lo mejor de estar en Tailandia, es que ni si quiera tenemos que preocuparnos por la ropa o por la fiesta de después. Nos ponemos lo que nos apetece y nos acicalamos algo más de lo normal; sin mayor preocupación que llegar a la hora indicada.

Tomamos unas cervezas en un bar tailandés, a la espera de que todo el mundo esté listo. Los dueños del bar se hacen fotos con nosotros (llevan bebiendo Whisky un rato) mientras preparan sus instrumentos para una noche de karaoke. Apenas son las 8 de la tarde y ya empezamos a ver el cielo cubrirse de farolillos; ascendiendo, llenos de deseos y propósitos para el 2019. 

Noche vieja Chiang Mai

Nuestro menú es todo un homenaje: rollitos de primavera, gambones, ensalada (¡por fin una ensalada con atún y todo!) y carne trinchada con patatas. No sabes cuánto echas de menos algunas cosas hasta que no te las ponen delante. Aunque es verdad que la comida asiática nos encanta, algo consistente de vez en cuando no viene mal.

Acabamos casi a las 23:00h y nos dirigimos por las animadas calles hacia uno de los puentes a las afueras del centro. A nuestras espaldas, un río de luces asciende por el cielo. Se acerca la hora y ya se va notando el cosquilleo de los nervios previos a la bienvenida del año nuevo.

Llegamos al pequeño puente de metal. A ambos lados del río hay escenarios con música. Las luces se reflejan en el agua y contribuyen a la magia del momento.

Nos hacemos con un farolillo (no podía irme sin lanzar uno) y apenas esperamos 5 minutos. De repente comienzan a volar fuegos artificiales por los aires y nos quedamos alucinados por un momento, intentando comer las uvas que nos hemos traído al son de las campanadas de un vídeo del año pasado.

No hay ninguna cuenta atrás, pero guiados por el fin de los fuegos y acabadas nuestras uvas, nos felicitamos la llegada de un nuevo año que, para nosotros, significa el fin de nuestra primera etapa en ruta y la obligación de tomar una decisión importante.

Noche vieja Tailandia

Chiang Mai
Noche vieja Chiang Mai

Día 90 - 91

Decisiones importantes en Chiang Mai

El primer día del año pasa como un domingo cualquiera: tranquilidad absoluta, algo de resaca, manta y peli. No nos esforzamos demasiado por pensar hoy. Simplemente nos dejamos llevar y disfrutamos de la calma del día, como si el mañana y las preocupaciones no existiesen.

Por la noche cenamos entre amigos en el mercado nocturno. Otro año ha comenzado su cuenta atrás, pero la vida en las calles de Chiang Mai continúa como si nada hubiera pasado.

Año nuevo Chiang Mai

Una vez pasado el primer día de adaptación y despedidos nuestros amigos y nuevos conocidos, nos ponemos manos a la obra.

Hemos llegado a la conclusión de que lo que más nos apetece y conviene es intentar conseguir el visado para estudiar y trabajar en Australia. Uno de os dos deberá estudiar y ambos podremos trabajar en Brisbane; una ciudad soleada llena de estudiantes de todo el mundo y oportunidades laborales.

Nos ponemos en contacto con varias empresas que ayudan a viajeros como nosotros a conseguir la visa, pero, tras verlo claro por un instante, nos damos cuenta de que va a ser una misión imposible

Sólo para poder empezar tramitar la visa, debemos pagar una gran cantidad de dinero: la visa en sí, un seguro específico de Australia, la matrícula del curso y las clases, y el alojamiento para los primeros días. Es decir, una pasta que tenemos, pero que nos dejaría sin ahorros ni margen para buscar trabajo para recuperarla.

Lo habíamos visto tan claro y posible por un momento. La estancia y el trabajo en Australia nos permitirían ahorrar para, después de unos meses, poder seguir viajando por el mundo. Una vez más, la realidad nos pega la bofetada y nos toca asimilar la situación y ser realistas.

Por suerte tenemos un Plan B:

Desde que comenzamos nuestro viaje, tenemos claro que, ya que estamos por estas zonas del mundo, queremos conocer Filipinas y hartarnos a bucear. La buena noticia es que estuvimos informándonos y hay gran cantidad de españoles trabajando en las islas, ya que hay mucha demanda de hispanoparlantes para puestos de atención al cliente.

Tenemos claro que todavía no es nuestro momento de volver a casa (aunque echemos de menos a familia y amigos y animales) y no nos iremos de Asia sin probar suerte en las islas, aunque sea buscando un trabajo temporal.

Noche vieja Chiang Mai

Wat Phantao Chiang Mai

Día 92

Doi Inthanon

Una vez tomada la decisión de seguir adelante con Filipinas, dejamos a un lado las decisiones vitales y nos tomamos un "break" mental para conocer uno de los lugares que nos quedó pendiente en nuestra primera visita a Chiang Mai: el Parque Nacional de Doi Inthanon. 

Como siempre, el día de antes estudiamos un par de agencias y comparamos precios para la excursión. Nos hicieron buen precio en una de las agencias/salón de masajes de nuestro barrio, aunque nos resultaría cara igualmente.


Debemos estar listos, esperando para que nos recojan entre las 8 y las 8:30 de la mañana.

A las 7:30 estamos desayunando. El fresco de la mañana nos sienta especial y los comercios apenas están empezando a abrir sus puertas. Intentamos resistir la tentación de quedarnos durmiendo y a pocos minutos de las 9 nos recoge una mini-van para poner rumbo al parque, que se encuentra a casi 1 hora y media de la ciudad. 

Por suerte, el vehículo es pequeño y el grupo final es de 12 personas.

El trayecto nos da un poco igual, porque a los 5 minutos de montar en la furgoneta, nos quedamos fritos. El arte de dormir en casi cualquier parte es otra de las habilidades que hemos adquirido en este viaje.

Un vez nos incorporamos a la carretera del parque, las curvas se acentúan pero el conductor no reduce la marcha, así que nuestra incursión en Doi Inthanon se convierte más en un rally que en un paseo.

La dinámica de la excursión es sencilla (y aburrida): desplazarnos por el parque, parar, bajar a ver la atracción en cuestión y volver a la furgoneta. Así durante 6 paradas diferentes. Otra vez, envidiamos a las parejas que van en moto por su cuenta.

  • La primera parada es en Wachirathan Waterfalls: unas cascadas bastante impresionantes, rodeadas de vegetación y turistas. Tenemos 20 minutos según la guía. Bajamos, tomamos las fotos pertinentes y esperamos al resto del grupo. Parece que cada vez nos volvemos menos "impresionables". Me da tiempo a comerme una mazorca de maíz incluso.

Wachitharan Waterfall

Doi Inthanon
Las cascada, con arcoíris incluido
  • Las siguientes dos visitas son un pueblo y el mercado Hmong. Nada impresionante, una vez visitado el norte de Vietnam. El pueblo apenas son un par de casitas de madera, perros y gallinas correteando por el sol, y sus habitantes viendo a los turistas pasar. El mercado está compuesto por puestos de fruta, frutos secos y alguna que otra artesanía. Nada del otro mundo, pero compramos unas fresas riquísimas después de mucho tiempo.
  • La última atracción de la mañana es otra cascada; algo más pequeña que la anterior y menos vistosa, ya que no es posible acercarse al mismo salto de agua. Observamos la caída desde una plataforma.
Doi Inthanon
Pueblo Hmong

Qué hacer en Chiang Mai

  • Apenas son las 12 cuando paramos a comer. Nos sientan en una mesa larga dispuesta con un montón de comida. Desde luego pinta ser la mejor parte de la excursión. Hay pollo cocinado en todas sus variantes, ricas verduras y, por supuesto, arroz. Como siempre, los españoles alargamos la sobremesa, intercambiando impresiones de viajes, pero nuestra guía nos indica que hay que seguir. Queda lo mejor del día de hoy.

Aparte de nosotros, hay 4 españoles más en el grupo, dos parejas alemanas y una americana. Tras hablar con la mayoría de ellos nos damos cuenta de que somos los únicos viajando sin prisa y sin billete de vuelta (pocas veces se da el caso que no coincidimos con nómadas como nosotros), por lo que nos llueven las preguntas de curiosidad por parte de los viajeros temporales. ¿Dónde habéis estado?¿Cómo lo habéis hecho?¿En qué habéis cambiado? Esta última es la primera vez que nos la hacen, pero quizás es la más importante que uno debe hacerse después de 3 meses en ruta.

Cambiar como se dice cambiar, lo hacemos todos a lo largo de los años. La diferencia es que viajando, no sólo cambia uno mismo sino también la forma de ver las cosas y entender el mundo. Lo que cada uno aprende y se lleva de cada viaje o no es personal y único. Lo que ambos hemos aprendido, desde luego, es a viajar y descubrir las cosas de forma diferente, más relajada, y a disfrutar más de las pequeñas cosas de la vida. Y si hay alguna cosa de la que estamos convencidos es que es lo que queremos seguir experimentando.

  • Por fin nos llevan al punto más alto de Tailandia; el monte Inthanon, cuyo pico se se encuentra a 2565 metros sobre el nivel del mar. Al contrario de lo que esperábamos, no hay vistas ni mirador, simplemente subimos para contemplar el cartel que indica dónde nos encontramos, situado en medio de la selva. Hace un frío que pela y lo único que vemos, aparte del letrero, es una pagoda, escondida entre los árboles centenarios.
Cima Doi Inthanon
La cima del monte Inthanon
  • La última visita, ya en el camino de descenso, son las pagodas construidas en honor al rey y la reina de Tailandia. Las torres son bastante impresionantes, pero lo mejor son los jardines llenos de flores y las vistas sobre la ciudad de Chiang Mai. Hay algo de niebla y la visibilidad es nula en algunos momentos, pero el entorno es espectacular. Nos dan media hora para ver todo el recinto y entre foto y foto llegamos los últimos a la furgoneta.

Doi Inthanon pagodas

Parque Naciona Doi Inthanon
King and Queen pagoda

Doi Inthanon Chiang Mai


Hemos sido tan rápidos en todas las paradas que llegamos a "casa" a tiempo para tomar un café incluso. Sobra decir que el camino de vuelta se convierte en una siesta automovilística (de las que te dejan el cuello hecho polvo).

Bastante contentos con nuestro descubrimiento, acabamos el día trabajando; entrando de lleno en nuestra última etapa en Chiang Mai. Tenemos que ir organizando ciertas cosas para nuestro traslado definitivo a Filipinas.

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